
Los ataques con drones contra embarcaciones comerciales cerca de Rumania y Bulgaria han encendido las alertas internacionales. Decenas de marineros han muerto o permanecen desaparecidos, mientras aumenta la tensión por la expansión de la guerra entre Rusia y Ucrania.
La seguridad del transporte marítimo en el mar Negro atraviesa una situación cada vez más preocupante debido a una serie de ataques contra embarcaciones comerciales registrados durante octubre. Los incidentes, ocurridos cerca de las costas de Rumania y Bulgaria, han dejado víctimas mortales, tripulantes desaparecidos y varios barcos hundidos o dañados.
De acuerdo con reportes de agencias internacionales y autoridades de la región, al menos nueve embarcaciones fueron alcanzadas, dañadas o hundidas entre el 5 y el 28 de octubre. Los ataques han involucrado drones aéreos y vehículos no tripulados de superficie, lo que representa un riesgo creciente para las rutas comerciales del mar Negro.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el 28 de octubre, cuando el buque portacontenedores Contship Jet, que navegaba desde Haifa, Israel, hacia Constanza, Rumania, fue impactado por tres drones marítimos en la zona económica exclusiva de Bulgaria. La embarcación terminó hundiéndose; sin embargo, sus 18 tripulantes, entre ellos ciudadanos filipinos y ucranianos, fueron rescatados con vida.
La embarcación Alfa Watan también se hundió el 6 de octubre después de ser alcanzada por un dron cuando navegaba en aguas cercanas a Bulgaria. De acuerdo con el registro de incidentes marítimos recopilado por Reuters, 12 integrantes de su tripulación fueron reportados como desaparecidos.
Días después, el 13 de octubre, el carguero HS Dignity corrió una suerte similar tras recibir un ataque frente a la costa búlgara. Cinco tripulantes lograron ser rescatados, mientras que otros 11 quedaron desaparecidos. En esas mismas fechas, otro barco comercial, el Chelsea 3, sufrió daños por el impacto de varios drones, aunque toda su tripulación pudo ser evacuada.
La situación también alcanzó las proximidades de Rumania. El 14 y 15 de octubre, los buques tanque Yara J y Wine Trader fueron atacados cerca del canal de Sulina, una vía estratégica que conecta el mar Negro con el río Danubio. Ambos incidentes provocaron incendios y operaciones de emergencia. En el caso del Wine Trader, cinco marineros fueron rescatados y siete quedaron desaparecidos.
El 23 de octubre se registró otro incidente cuando el carguero Khoryv se hundió tras un ataque con drones frente a la costa rumana. En este caso, nueve tripulantes fueron rescatados, uno murió y tres permanecieron desaparecidos, según los primeros reportes.
Tensión entre Rusia, Ucrania y los países de la OTAN
Aunque Rusia no ha reconocido su responsabilidad en todos los incidentes, las autoridades ucranianas y distintos representantes de países occidentales han señalado a Moscú como responsable de parte de los ataques. El gobierno ruso, por su parte, ha sostenido en ocasiones que algunos barcos estarían relacionados con el traslado de suministros destinados a Ucrania.
Las agresiones han generado preocupación porque varias embarcaciones fueron alcanzadas dentro de las zonas económicas exclusivas de Rumania y Bulgaria, ambos integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esto ha incrementado el temor de que el conflicto se extienda más allá del territorio ucraniano y afecte directamente la seguridad de otros países europeos.
Ante este panorama, los gobiernos de la región han comenzado a reforzar sus medidas de vigilancia. Rumania ha movilizado aeronaves militares y trabaja en el fortalecimiento de sus sistemas de supervisión marítima, mientras que Bulgaria ha solicitado mayor cooperación internacional para proteger sus costas y las rutas comerciales.
La OTAN también ha expresado su preocupación y mantiene una mayor atención sobre su flanco oriental, con el objetivo de responder ante posibles amenazas que pongan en riesgo a sus países miembros.
Riesgos para el comercio internacional
Más allá de las consecuencias humanas, los ataques representan una amenaza para la economía internacional. El mar Negro es una ruta fundamental para el traslado de productos agrícolas, combustibles y otras mercancías, especialmente para Ucrania, cuya actividad exportadora depende en gran medida de los puertos marítimos.
La inseguridad ha provocado que las empresas navieras reconsideren sus operaciones en la zona y que aumenten las preocupaciones relacionadas con los seguros de transporte. Esta situación podría generar mayores costos logísticos y afectar el suministro de productos agrícolas hacia distintos mercados internacionales.
El canal de Sulina y los puertos cercanos al río Danubio tienen especial importancia, debido a que se han convertido en alternativas para mantener las exportaciones ucranianas ante los ataques contra sus principales instalaciones portuarias.
La escalada de violencia deja así un escenario complejo para Europa: mientras Rusia y Ucrania continúan enfrentándose, las embarcaciones comerciales y sus tripulaciones quedan expuestas a los riesgos de una guerra que amenaza con afectar rutas esenciales para el comercio mundial.
Por ahora, las autoridades continúan evaluando los incidentes y las medidas necesarias para evitar nuevos ataques, mientras crece la presión internacional para garantizar la seguridad de la navegación civil en el mar Negro.