
La creciente demanda energética de la inteligencia artificial está llevando a empresas tecnológicas a utilizar motores aeronáuticos reacondicionados para producir electricidad. Aunque permiten acelerar la construcción de infraestructura, especialistas advierten sobre sus costos ambientales y limitaciones de eficiencia.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está provocando una transformación en el sector energético. Ante las dificultades para obtener electricidad de las redes convencionales, algunas compañías tecnológicas han comenzado a instalar motores provenientes de aviones retirados, adaptados para operar con gas natural y abastecer sus centros de datos.
Esta alternativa destaca principalmente por el tiempo que requiere su implementación. Mientras que conseguir una conexión eléctrica de gran capacidad puede tardar varios años en regiones con alta demanda, los sistemas de generación basados en motores reacondicionados pueden ponerse en funcionamiento en aproximadamente dos años.
Según especialistas del sector energético, esta rapidez representa una ventaja importante para las empresas que necesitan ampliar su capacidad de procesamiento y mantener operativos sus proyectos de inteligencia artificial.
La falta de suministro eléctrico ya está afectando algunos desarrollos tecnológicos. Un ejemplo es el proyecto de Nscale en Loughton, Inglaterra, donde Microsoft decidió retirarse como cliente principal después de conocer que el proveedor local de energía no podría garantizar suficiente electricidad hasta 2030.
Empresas tecnológicas buscan alternativas de suministro
Entre las compañías que han recurrido a esta tecnología se encuentra xAI, empresa que instaló ocho unidades de generación basadas en motores aeronáuticos reacondicionados en Misisipi para suministrar energía a su centro de datos Colossus 2, ubicado en Memphis.
Los equipos fueron proporcionados por ProEnergy, compañía especializada en reconstruir motores industriales derivados de modelos fabricados por General Electric, utilizados habitualmente en aeronaves comerciales.
La estrategia también tiene antecedentes en OpenAI, que durante 2025 incorporó sistemas de generación mediante gas en su primer complejo Stargate, ubicado en Abilene, Texas.
Otra empresa involucrada es Crusoe, especializada en infraestructura para inteligencia artificial. La compañía solicitó 13 unidades reacondicionadas a ProEnergy para sus proyectos energéticos.
Sin embargo, Crusoe modificó sus planes de adquisición después de cancelar un acuerdo valuado en 1,250 millones de dólares para comprar 29 turbinas de gas natural a Boom Supersonic. Pese a esta decisión, la empresa señaló que mantiene sus planes de utilizar tecnología de generación mediante turbinas.
La rapidez tiene un costo ambiental
Aunque estos equipos ofrecen una respuesta más rápida ante la escasez de electricidad, su utilización también genera preocupaciones.
Los motores aeronáuticos adaptados para producir energía presentan desventajas frente a las turbinas diseñadas específicamente para centrales eléctricas. Entre ellas destacan un menor rendimiento energético y mayores emisiones contaminantes.
Esto significa que las empresas necesitan instalar más unidades para alcanzar determinados niveles de generación, lo que puede incrementar tanto los costos operativos como el impacto ambiental.
Los especialistas consideran que esta tecnología podría funcionar como una solución provisional mientras se construyen nuevas instalaciones eléctricas y se amplía la capacidad de las redes de distribución.
La demanda energética seguirá creciendo
El gobierno estadounidense también ha promovido que las grandes instalaciones tecnológicas desarrollen sus propias fuentes de electricidad, una estrategia que podría acelerar la incorporación de sistemas de generación independientes.
No obstante, la industria enfrenta el desafío de encontrar alternativas que combinen rapidez, eficiencia y sostenibilidad.
De acuerdo con las perspectivas de fabricantes internacionales de equipos energéticos, se espera que una parte importante de la nueva capacidad de generación esté disponible hacia 2031.
Mientras tanto, el crecimiento de los centros de datos seguirá presionando a los sistemas eléctricos y obligando a las empresas tecnológicas a buscar soluciones para garantizar el funcionamiento de sus instalaciones.
La utilización de motores de avión reacondicionados refleja así una nueva etapa en la relación entre tecnología y energía: la expansión de la inteligencia artificial no solo requiere mejores procesadores, sino también enormes cantidades de electricidad para sostener su desarrollo.