
Murió José Guerra Beltrán, hombre de bien.- honraba la memoria de sus padres, José Leovigildo Guerra Aguiluz y Juanita Beltrán Casillas.- Fue presidente del Instituto Sonorense de Contadores Públicos, catedrático del ITSON, Contralor Municipal.- Descansa en paz, Amigo.
Bernardo Elenes Habas
Me resistía a creerlo.
Las redes sociales que entraron a mi caudal de información el viernes 10 de diciembre, me decían que el C.P. José Leovigildo Guerra Beltrán, había muerto la madrugada de ese día, como consecuencia del maldito coronavirus.

Sabía que había contraído ese mal. Él mismo lo informó a la Comisión Plural de Regidores, espacio al que había sido citado a comparecer como el Contralor Municipal que fue en el trienio 2018-2021. También sabía, porque lo conocía muy bien, que no rehuiría a exponer con su voz de sonorense, su trayecto y responsabilidades en ese cargo administrativo, porque era un hombre de bien, un guerrero de su tiempo, a pesar del asedio de algunos ediles de la administración a la que sirvió…
Murió El Pepe Guerra. El hijo de doña Juanita Beltrán Casillas y del inefable profesor José Leovigildo Guerra Aguiluz. El sobrino del legendario poeta de maciza factura ideológica a favor del pueblo, Juan Eulogio Guerra Aguiluz. El primo hermano del Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera; el esposo de Norma del Carmen Fourcade Rogers, el papá de José Enrique, Norma Alicia y José Rodolfo Guerra Fourcade.
Murió con dignidad, luchando por su vida, sabedor de que tenía luz propia, como lo constataban sus pares en las reuniones y conferencias profesionales del Instituto Sonorense de Contadores Públicos, del que fue presidente en el periodo 1986-1987; en los desayunos con personajes de su generación de estudiante de preparatoria en el ITSON, en la bohemia profunda, donde se bebía el vino dulce de la amistad…
Era.Pepe. un hombre orgulloso de sus raíces, de la heredad humana y social de sus padres. Por eso la mañana espléndida del 11 de marzo de 2019, en un Lunes Cívico organizado por el Ayuntamiento de Cajeme, ofició con la representación del alcalde Sergio Pablo Mariscal, un ceremonial republicano para mantener viva la raigambre de los valores ciudadanos en el patio de la Escuela Secundaria Federal No.4, al cumplir ésta 40 años forjando conocimiento y generaciones productivas de cajemenses; a la que se le confirió el nombre de “Escuela Secundaria Federal Profr. José Leovigildo Guerra Aguiluz”.

Ahí, en su mensaje, José Leovigildo Guerra Beltrán, recordó a su padre el “Profe Guerra”, fundador en Cajemedel Heroico Cuerpo de Bomberos, en 1949, junto con el historiador Claudio Dabdoub Sicre, Ramón M. Ochoa, Pedro Zaragoza Maytorena, Juan M. Hernández, J. Encarnación Chávez, Ernesto Forgach, Juan B. Dávila, entre otros ciudadanos de valía.
Hizo referencia a que el Químico Farmacéutico, quien inauguró junto con su esposa Juanita la Botica Nueva en 1939, se constituyó en un ícono en la vida de la derrumbada Escuela Secundaria José Rafael Campoy; creador, al lado de Bartolomé Delgado de León, Miguel Sáinz López Negrete, Carlos Moncada, Juan Eulogio Guerra Aguiluz, Jesús Grijalva, Alberto Santana, del singular Grupo Cultural Ostimuri en 1953, raíz y flor de los movimientos culturales en la comunidad.
El hijo del Profe Guerra, dejó constancia de reconocimiento al trabajo académico y social de la escuela bautizada y sus maestros, donde se ha logrado en cuatro décadas formar hombres y mujeres de bien. Y, con vehemencia, agradeció el honor conferido por directivos, docentes y padres de familia, al dar el nombre de José Leovigildo Guerra Aguiluz al plantel en los años posteriores a su nacimiento:
«Llevo el nombre de mi padre. Es para mí un verdadero compromiso, no es vanidad, porque él como individuo se distinguió y aquí yo, como uno más de todos ustedes, lo estoy honrando como un ciudadano que mereció heredar su nombre a esta escuela; eso es como ciudadano, eso es como persona de bien en nuestra comunidad; pero me voy a permitir ir más allá: como padre, José Guerra Aguiluz, fue maravilloso».
Ese mismo sentimiento recorre hoy el alma de los hijos de Pepe, su esposa, sus nietos. Así lo recuerdan y lo llevan en la formación humana que les inculcó su padre, mi amigo inolvidable José Leovigildo Guerra Beltrán.
Le saludo, lector.













































