Kelsey Golden, residente de Texas, Estados Unidos, prestó su teléfono inteligente a su hijo Barret, de dos años de edad, para que se distrajera. El tiempo pasó y un repartidor se presentó en su domicilio con 31 hamburguesas con queso.

La señora estaba confundida al principio, pensó que era una equivocación porque en su casa a nadie le gustan las hamburguesas con queso, relataron diversos medios de comunicación.
Kelsey Golden le comentó al repartidor que se trataba de una equivocación, sien embargo, recordó el préstamo de su celular a su hijo; comenzó a revisar su teléfono y efectivamente el pedido era suyo.
















































