
Una técnica utilizada hace aproximadamente 1,600 años por artesanos romanos vuelve a sorprender a la comunidad científica. Investigadores de la Universidad de Sheffield lograron elaborar un vidrio con propiedades ópticas similares a las del famoso Vaso de Licurgo, una pieza histórica que destaca por modificar su apariencia según la iluminación.
La copa original, conservada en el Museo Británico de Londres, data del siglo IV y es considerada una de las obras más extraordinarias de la fabricación antigua del vidrio. Cuando la luz se refleja en su superficie, adquiere una tonalidad verde jade; en cambio, al iluminarla desde atrás, muestra un intenso color rojo rubí.
Nanopartículas: la clave del cambio de color
El fenómeno que distingue a esta pieza se conoce como dicroísmo. Su origen está en la presencia de partículas microscópicas de oro y plata distribuidas dentro del material, cuya interacción con la luz produce diferentes colores dependiendo de cómo se ilumine la copa.
La investigación estuvo encabezada por Lisa Hollands, técnica de la Escuela de Ingeniería Química, de Materiales y Biológica de Sheffield, con la colaboración de Caroline Jackson, especialista en vidrio romano, y otros investigadores.
Para reproducir el efecto, el equipo realizó numerosos experimentos con mezclas de vidrio y modificó las condiciones de fabricación, tomando como referencia los conocimientos disponibles sobre las técnicas romanas.
Durante el calentamiento y posterior enfriamiento del material, las partículas metálicas desarrollan características que determinan la manera en que absorben y dispersan la luz. De este modo, el vidrio puede presentar tonalidades verdes cuando refleja la iluminación y rojas cuando esta lo atraviesa.
El reto consistió en conseguir una combinación de materiales y condiciones térmicas capaz de reproducir ambos colores de forma semejante a la pieza antigua. Los resultados del trabajo fueron publicados en 2025 en la revista especializada Physics & Chemistry of Glasses.
Un descubrimiento que ayuda a comprender a los artesanos romanos
La reproducción del efecto óptico también ofrece información sobre las dificultades que enfrentaban los fabricantes de vidrio de la Antigüedad. Según Ian Freestone, profesor emérito de materiales arqueológicos de University College London, obtener tonalidades tan parecidas a las del original representa un avance importante para comprender el proceso de elaboración.
Uno de los principales problemas es que pequeñas variaciones en la temperatura y en la posición del vidrio dentro del horno pueden modificar el resultado final. Esto sugiere que producir una pieza con características ópticas tan específicas habría requerido un control extraordinariamente preciso o una combinación excepcional de circunstancias.
La rareza de este tipo de vidrio ha llevado a los especialistas a investigar cómo los antiguos artesanos consiguieron resultados que hoy todavía requieren experimentación científica.
Una obra antigua inspira una nueva escultura
El proyecto también impulsó una colaboración entre ciencia y arte. La Universidad de Sheffield encargó al artista Elliot Walker la creación de una escultura contemporánea inspirada en el Vaso de Licurgo.
La obra combina elementos de la historia mitológica representada en la copa romana con referencias al Atlas Farnesio, una célebre escultura de la Antigüedad. En la composición moderna, el globo que sostiene Atlas se sustituye por una copa, en alusión al objeto histórico y a sus extraordinarias propiedades.
El Vaso de Licurgo representa una escena del mito del rey Licurgo, quien se enfrentó al dios Dionisio. En la decoración, las ramas de una vid envuelven al monarca, en una composición que combina la tradición mitológica con la extraordinaria habilidad de los vidrieros romanos.
Algunos especialistas han planteado que los colores de la copa podrían tener una interpretación simbólica relacionada con las uvas y el vino, aunque su función original no se conoce con certeza.
Una técnica antigua con relevancia moderna
El logro demuestra cómo la investigación actual sobre materiales a escala nanométrica puede ayudar a explicar objetos creados mucho antes de que existiera la ciencia moderna.
Aunque ya se habían realizado intentos anteriores para reproducir vidrios con propiedades similares, el equipo británico consiguió acercarse notablemente a la combinación de colores de la pieza original.
Más allá de su valor artístico, el Vaso de Licurgo constituye un ejemplo temprano de cómo la estructura microscópica de un material puede determinar sus propiedades visibles. La investigación permite comprender mejor la destreza de los artesanos romanos y muestra cómo la colaboración entre arqueología, química y ciencia de materiales puede revelar los secretos tecnológicos del pasado





















































