Slider

Jessica Berrellez, de Maryland en Estados Unidos se percató de la terrible situación de los niños que no tienen donde estudiar en casa.

Hace algún tiempo había comenzado con un proyecto de ayuda para alumnos, donde repartía kits de aprendizaje en la escuela de su hija. Con su solidario trabajo en terreno, pudo darse cuenta que algunos pequeños ni siquiera tenían comodidad en casa, para concentrarse y rendir bien. No tenían escritorios. 

En primera instancia pensaron en comprar y donar los escritorios, que serían de segunda mano. En vez de eso, apostaron por algo más ambicioso y que involucrara a toda la comunidad. 

Fue así que Al, esposo de Jessica, diseñó un escritorio con materiales económicos, que con la ayuda necesaria podrían construir con facilidad.

Así fueron su mando interesados en colaborar, con varios padres del vecindario. Juntos fabricaron y entregaron hasta hoy unos 24 escritorios, a familias de bajos recursos de toda la ciudad.

 

Comentarios