Es probable que recuerdes que, cuando ibas a la primaria, los maestros enseñaban que cada 12 de octubre se conmemoraba en México el Día de la Raza o el Día del Descubrimiento de América, puesto que, de acuerdo con documentos históricos, en 1492 el navegante Cristóbal Colón partió de Europa con tres barcos: La Niña, La Pinta y La Santa María, con lo cual iniciaría el proceso de la Conquista.

Desde 1928, a iniciativa de José Vasconcelos, el 12 de octubre de cada año fue nombrado como el “Día de la Raza”, para aludir al mestizaje y sincretismo cultural.
Ese episodio histórico ha desatado debates en la actualidad. Por un lado, hay quienes aseguran que el “descubrimiento de América” fue simbólico, puesto que Colón llegó a la isla de Guanahaní, que bautizó con el nombre de San Salvador; mientras que algunos intelectuales aseguran que “América no pudo haber sido descubierta porque, en sí, América no existía”.
Sin embargo, pese a esas posturas, en el colectivo de las personas, al menos en México, el 12 de octubre era denominado como el Día de la Raza o del Descubrimiento de América.
Diversos investigadores e historiadores han cuestionado que este día, que cambia de denominación según el país, demerita la existencia de los pueblos originarios, pues “sólo se les visibilizó hasta que los españoles llegaron a colonizarlos y cristianizarlos”, y no se menciona con amplitud sobre los choques, enfrentamientos, sometimiento, explotación y resistencia a la que estuvieron sometidos los pueblos originarios.

















































