
Hace unos 113 millones de años, durante el periodo Cretácico, los océanos experimentaron un episodio que provocó una fuerte disminución de los foraminíferos planctónicos, unos organismos microscópicos fundamentales para el equilibrio del carbono en los mares. Un nuevo estudio científico apunta a que la acidificación del océano, relacionada con una intensa actividad volcánica, fue el factor determinante de esta extinción.
Los foraminíferos son pequeños organismos marinos que forman sus caparazones utilizando carbonato de calcio. Además de formar parte de las cadenas alimentarias oceánicas, contribuyen al almacenamiento de carbono, por lo que desempeñan un papel importante dentro del ciclo global de este elemento.
Para conocer qué ocurrió durante aquella antigua crisis ambiental, un grupo de investigadores, entre ellos Jonathan Chen y Andrew D. Jacobson, de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, analizó cientos de fósiles procedentes de sedimentos correspondientes al periodo de la extinción.
El equipo estudió la composición de los isótopos de calcio conservados en las conchas de los organismos. Estos elementos químicos pueden proporcionar información sobre las condiciones en las que los foraminíferos formaron sus estructuras calcáreas.
Los resultados mostraron cambios importantes en la composición isotópica durante el episodio de extinción. De acuerdo con los investigadores, estas variaciones son compatibles con una disminución considerable de la velocidad a la que los organismos podían producir sus conchas.
La explicación estaría relacionada con un aumento de la acidez del océano. Cuando el agua marina se vuelve más ácida, a los organismos que utilizan carbonato de calcio les resulta más difícil construir y conservar sus estructuras. En consecuencia, su crecimiento puede verse afectado y sus conchas pueden hacerse más pequeñas y delgadas.
Una posible conexión con el vulcanismo
Los científicos relacionan este cambio ambiental con una etapa de intensa actividad volcánica en la meseta de Kerguelen, una enorme formación volcánica situada en el sector sur del océano Índico.
Durante ese periodo, la actividad volcánica habría liberado grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera. Parte de ese CO₂ fue absorbido posteriormente por los océanos, modificando la química del agua y provocando un aumento de su acidez.
El impacto no habría sido igual en todos los ambientes marinos. Mientras los foraminíferos que habitaban las aguas superficiales sufrieron una fuerte disminución, las comunidades de foraminíferos bentónicos, que viven cerca del fondo marino, resultaron menos afectadas.
Además, los fósiles de organismos bentónicos presentan cambios mucho menores en sus isótopos de calcio. Para los investigadores, esta diferencia constituye una evidencia de que la alteración de la química oceánica fue especialmente importante en las capas superficiales del mar.
El trabajo, titulado “Calcium isotopes link ocean acidification to Aptian/Albian foraminiferal extinctions”, fue publicado en la revista científica Science. Sus resultados aportan nuevas evidencias sobre la relación entre el vulcanismo, los cambios en la química de los océanos y las extinciones marinas ocurridas durante el Cretácico.
El hallazgo también permite comprender mejor cómo los cambios rápidos en el ciclo del carbono pueden afectar a los organismos que dependen del carbonato de calcio para construir sus estructuras, ofreciendo una perspectiva sobre la sensibilidad de los ecosistemas marinos ante grandes alteraciones ambientales.




















































