
La lluvia llega ahora con su aroma a nostalgia, con el recuerdo antiguo de sombras pegajosas en las noches de agosto. La lluvia llega ahora y escribe telegramas entre nubes inhóspitas. Los niños del silencio, los que miran y callan, los que no tienen rostro, mojan sus pies descalzos, sus manos sin futuro, sus ojos que no lloran… Los niños que no juegan, que mitigan el hambre con faenas absurdas, no disfrutan la lluvia, no entienden su mensaje, nadie les dio a sus almas los cantos de la vida. La lluvia llega ahora y desgrana su espiga, siembra en la tierra yerma de mi pueblo dormido su líquida semilla, esperando que pronto, mañana si es preciso, florezca en rebeldía…
Bernardo Elenes Habas
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Cuando llega la lluvia
con sus fantasmas tristes,
un viento de nostalgia
estremece mi ser…
de recuerdos dormidos,
nombres que se marcharon,
tiempos que ya no son…
Cuando llega la lluvia
con su olor a verano,
vuelvo a ser prisionero
del paisaje de ayer,
mojo mis pies morenos
en las calles del barrio,
navego la memoria
en barcas de papel…
Miro chinames viejos,
lámparas taciturnas,
sombras de antepasados
llenas de soledad…
Relámpagos de agosto
que me llaman, me llaman,
y me dicen que siempre
el principio es final…
Cuando llega la lluvia
con sus fantasmas tristes,
un viento de nostalgia
me baña con su voz…
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