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El Parlamento Europeo aprobó este miércoles una resolución que plantea una relación más firme y equilibrada con China, en medio del aumento de las tensiones comerciales y de las preocupaciones relacionadas con la seguridad y la dependencia económica.

La propuesta recibió 454 votos a favor, 86 en contra y 110 abstenciones, convirtiéndose en una señal política de que una parte importante de la Eurocámara considera necesario modificar la relación actual con Pekín.

Preocupación por la competencia comercial

Uno de los principales reclamos de los eurodiputados está relacionado con las prácticas económicas de China. La resolución cuestiona los subsidios estatales, el exceso de capacidad industrial y las dificultades que enfrentan algunas empresas europeas para acceder al mercado chino.

Los legisladores plantean que la relación comercial debe ofrecer mayores condiciones de reciprocidad y competencia justa. También respaldan el uso de los instrumentos de defensa comercial de la Unión Europea cuando se considere que productos extranjeros perjudican a los productores europeos.

La preocupación económica se produce mientras el déficit comercial europeo con China continúa siendo elevado. En 2025, las importaciones chinas hacia la Unión Europea alcanzaron aproximadamente 571,000 millones de euros, mientras que el déficit comercial llegó a unos 360,000 millones de euros, según datos citados por funcionarios europeos.

Menor dependencia de productos estratégicos

Otro punto destacado es la necesidad de disminuir la dependencia europea de China en sectores considerados estratégicos.

Entre ellos se encuentran las materias primas críticas, medicamentos, baterías, vehículos eléctricos, semiconductores y tecnologías de la información.

Los eurodiputados consideran que depender demasiado de un solo proveedor puede convertirse en una vulnerabilidad para la economía europea. Por ello, promueven una estrategia de diversificación de proveedores y cadenas de suministro.

La preocupación aumentó después de que China estableciera restricciones a determinadas exportaciones de tierras raras y otros minerales esenciales para industrias como la automotriz, tecnológica y de defensa.

Seguridad y espionaje también entran en el debate

La nueva postura europea no se limita al comercio. El Parlamento también pidió reforzar la protección de infraestructuras y tecnologías consideradas sensibles ante posibles casos de espionaje, interferencia extranjera y ciberataques.

Los legisladores plantean una mayor supervisión de inversiones procedentes de China en sectores estratégicos, entre ellos las telecomunicaciones, las redes energéticas y otras infraestructuras críticas.

Al mismo tiempo, el Parlamento pidió mantener abiertos los canales diplomáticos. La intención expresada por varios eurodiputados no es romper las relaciones con Pekín, sino establecer condiciones más equilibradas para la cooperación.

La guerra en Ucrania aumenta las diferencias

La relación entre Europa y China también se ha deteriorado por la posición de Pekín frente a la guerra en Ucrania.

La resolución aprobada por la Eurocámara considera a China un actor que contribuye de manera importante a sostener la capacidad de Rusia para continuar el conflicto. Los legisladores europeos señalaron especialmente el suministro de componentes y tecnologías que pueden terminar formando parte de las cadenas utilizadas por la industria militar rusa.

China, por su parte, ha rechazado las acusaciones europeas y ha criticado las medidas que considera proteccionistas.

Bruselas busca resultados en las negociaciones

La votación parlamentaria coincidió con la visita del comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, a Pekín para mantener conversaciones con funcionarios chinos sobre las diferencias comerciales.

Las reuniones previstas para el 8 y 9 de octubre buscan abordar asuntos como el desequilibrio comercial y las restricciones relacionadas con materias primas estratégicas.

La Unión Europea enfrenta así el desafío de proteger sus industrias y reducir sus dependencias económicas sin cerrar completamente la puerta a la cooperación con China.

El mensaje de la Eurocámara refleja un cambio de tono: Bruselas pretende mantener el diálogo con Pekín, pero al mismo tiempo exige mayor reciprocidad comercial, protección de sus sectores estratégicos y garantías frente a riesgos económicos y de seguridad.