
Una investigación geofísica permitió detectar formaciones ocultas bajo dos monumentos de la Edad de Bronce en Bretaña, aunque todavía no se ha confirmado su naturaleza.
Un equipo de investigadores encontró señales que podrían corresponder a estructuras de piedra enterradas bajo dos grandes túmulos arqueológicos del sitio de Coëby, en Bretaña, Francia. El descubrimiento podría aportar nuevas pistas sobre las prácticas funerarias de las comunidades que habitaron la región durante la Edad de Bronce.
Los monumentos, conocidos como TRED30 y TRED31, fueron identificados en 1986. Ambos destacan por sus dimensiones, ya que miden aproximadamente entre 50 y 80 metros de largo y pueden alcanzar hasta 1,8 metros de altura.
Debido a la importancia y fragilidad del lugar, los investigadores aún no han realizado una excavación completa. En su lugar, utilizaron métodos que permiten estudiar el subsuelo sin modificar físicamente los túmulos.
Detectan estructuras bajo la tierra
En 2020, los especialistas realizaron un estudio mediante resistividad eléctrica, una técnica geofísica que permite localizar cambios en el terreno a partir de la manera en que los materiales conducen la electricidad.
Los resultados mostraron varias zonas con valores elevados de resistividad en partes centrales de los dos túmulos. De acuerdo con los investigadores, estas señales podrían estar relacionadas con concentraciones de piedras u otras estructuras enterradas.
En TRED30, algunas de las anomalías fueron más claras a mayor profundidad, mientras que en TRED31 varias aparecieron relativamente cerca de la superficie. Esto sugiere que la composición interna de ambos monumentos podría ser diferente.
Una posible relación con figuras humanas
El hallazgo adquiere mayor interés debido a descubrimientos anteriores realizados en Coëby. En otras zonas del mismo conjunto arqueológico se localizaron grandes piedras colocadas verticalmente que presentan características semejantes a representaciones humanas.
Por esta razón, los investigadores plantean que los nuevos indicios podrían estar relacionados con una tradición monumental y funeraria similar a la de los llamados monumentos de tipo Passy, asociados con grandes estructuras y prácticas funerarias prehistóricas.
Sin embargo, es importante señalar que todavía no se ha demostrado que TRED30 y TRED31 contengan piedras antropomorfas. La prospección geofísica permite identificar posibles estructuras, pero no proporciona suficiente información para conocer con certeza su forma, función o antigüedad.
Los especialistas consideran que ambos túmulos podrían formar parte del conjunto funerario de Coëby. Para confirmar qué esconden realmente, serían necesarias futuras investigaciones arqueológicas y, eventualmente, excavaciones controladas.
El descubrimiento demuestra cómo las técnicas no invasivas pueden ayudar a estudiar sitios arqueológicos protegidos sin dañarlos y, al mismo tiempo, revelar pistas sobre las sociedades que construyeron estos monumentos hace miles de años.



















































