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Un reciente artículo científico subraya que la práctica de dormir en lugares con temperaturas menores a 18° permite perder peso.

Si pones la calefacción a tope antes de irte a dormir y tu habitación suele parecerse más a una sauna que a una tarde de otoño en lo que a temperaturas se refiere, algo estás haciendo mal, al margen del enorme despilfarro energético. Dormir en una habitación más fría puede ser sumamente beneficioso para conciliar el sueño más rápido, perder peso y reducir la incidencia de enfermedades de toda índole.

Esta valiosa información procede de un artículo firmado por el doctor Christopher Winter, director médico de Charlottesville Neurology & Sleep Medicine, y publicado por el Huffington Post, que subraya que, pese a que la opinión popular no suele tener demasiado en cuenta este factor, las temperaturas de nuestros dormitorios pueden constituir una gran diferencia a la hora de dormir bien.

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