Animales con poderes, los superhéroes de la naturaleza

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Es una idea muy extendida entre el público que los humanos somos la especie más evolucionada del planeta, y suele hablarse de los monos como el ejemplo de los animales que, por así decirlo, tuvieron la mala suerte de quedarse a medio camino y no progresar hacia el estado final perfecto, el nuestro. Todo esto es un craso error de concepto: no es solamente que los genes de los chimpancés muestren más evidencias de selección positiva que los nuestros, lo cual los hace técnicamente más evolucionados; sino que, sobre todo, las distintas especies han encontrado diferentes caminos evolutivos para adaptarse mejor a sus respectivos entornos. Y al hacerlo, multitud de animales han desarrollado capacidades que nosotros solo podemos envidiar como auténticos superpoderes. He aquí algunos ejemplos.

Tardígrados, los supervivientes natos

De los tardígrados, criaturas microscópicas de ocho patas también conocidas como osos de agua, se ha dicho que serán los últimos supervivientes de la Tierra. Aunque estos animales son más abundantes en el musgo y los líquenes, se han encontrado en los hábitats terrestres más inhóspitos. Algunos resisten presiones y frío extremos, la radiación, la deshidratación, la falta de aire y alimento, gracias a un estado de latencia llamado criptobiosis en el que pueden permanecer durante años. Son capaces de sobrevivir en el espacio; y aunque se ignora la suerte que habrán corrido, están presentes en la Luna, ya que allí los depositó la fallida sonda israelí Beresheet en 2019.

Los estudios han identificado ciertas proteínas que protegen a los tardígrados de la desecación y a su ADN del daño por radiación, así como un compuesto fluorescente que los hace resistentes a la luz ultravioleta. Pero la ciencia aún apenas ha comenzado a descubrir los mecanismos que hacen de ellos seres casi indestructibles. Sin embargo y como Supermán, los tardígrados también tienen su criptonita: un reciente estudio descubre que mueren en solo un día a la temperatura de una leve fiebre nuestra.

El escarabajo que aguanta el peso de un coche

Sería difícil determinar cuál es el organismo terrestre más resistente al aplastamiento, pero sin duda el Phloeodes diabolicus, o escarabajo diabólico de hierro, es un buen candidato. Este habitante de los desiertos del sur de California vive en los hongos que crecen bajo las cortezas, con las cuales de hecho se mimetiza.

Un reciente estudio ha desvelado la estructura del exoesqueleto de este insecto que lo hace capaz de resistir el atropello de un coche sin inmutarse. Para ello, ha renunciado a sus alas, trabando entre sí sus gruesos élitros que se apoyan en una sólida estructura lateral. Todo ello lo convierte en un tanque de la naturaleza capaz de soportar 39.000 veces su propio peso. Los investigadores ya están imitando la estructura de la armadura del escarabajo para diseñar, por ejemplo, uniones más resistentes en las piezas de los aviones.

Los buitres, un estómago a prueba de bombas

Antes de que inventáramos las etiquetas con la fecha de caducidad, los humanos confiábamos en la vista, el olfato y el gusto para desechar los alimentos estropeados. Pero no siempre funciona: por ejemplo, la bacteria Bacillus cereus puede crecer sin ningún signo aparente en un plato de pasta de varios días. Y aunque el microbio muera al recalentar la comida, sus toxinas pueden permanecer y ser letales. Frente al débil estómago de los humanos, otros muchos animales son capaces de comer alimentos en mal estado que nos matarían. Entre todos ellos destacan los buitres, que disfrutan de manjares cuyo simple olor nos haría vomitar.

En 2014, un estudio descubrió cómo lo hacen: estas aves destruyen la mayor parte de las bacterias peligrosas que ingieren en el ácido del estómago, pero curiosamente toleran sin problema el paso a sus intestinos de microbios letales, como los causantes del ántrax, el botulismo, la gangrena o las septicemias. Resultados posteriores apoyan la idea de que es el microbioma de los buitres el que les permite alimentarse de carroña putrefacta sin morir en el intento.

Vivir sin oxígeno

Difícilmente puede imaginarse un superpoder mayor para un animal que vivir sin respirar. Muchas bacterias y algunos protozoos lo hacen, pero siempre se ha pensado que prescindir por completo del oxígeno era imposible para los animales. En 2010 se descubrieron a más de 3000 metros de profundidad en el Mediterráneo tres especies de animales microscópicos denominados loricíferos que se presentaron como los primeros animales anaerobios, pero posteriormente otro estudio cuestionó el hallazgo, alegando que se trataba de cadáveres habitados por bacterias anaerobias.

Los autores originales replicaron y la discusión continúa. Pero en 2020 de nuevo hemos tenido otro candidato al primer animal anaerobio, Henneguya salminicola, un parásito del salmón emparentado con las medusas y los corales. Este animalito carece del mecanismo de la respiración en las mitocondrias, el orgánulo celular encargado de esta función; de hecho, ni siquiera tiene genoma mitocondrial.

El truco de dopaje del topo hembra

El hombre y otros mamíferos masculinos reciben de la testosterona un empujón hormonal que habitualmente les da una fuerza superior a las hembras de su especie. Pero en el caso del topo, un animal sometido a la dura obligación de cavar túneles como medio de vida, la hembra ha encontrado una solución para no estar en desventaja frente al macho: desarrollar testículos. Sus ovarios son en realidad ovotestículos; llevan un nódulo de tejido testicular que no produce espermatozoides, pero sí hormonas masculinas al mismo nivel que los machos. Se trata del único caso conocido entre los mamíferos. Un estudio reciente ha descubierto un curioso conjunto de reorganizaciones del genoma en estas hembras que les permite adquirir ese dopaje hormonal sin poseer un cromosoma masculino Y.

La brújula incorporada de los perros

El mejor amigo del hombre posee habilidades que ya quisiéramos para nosotros, como un olfato decenas de miles de veces más sensible que el nuestro, que les permite seguir caminos de olor en el aire como nosotros vemos un sendero. Se ha equiparado el olfato de los perros a la capacidad de oler una manzana podrida entre dos millones de barriles, o de detectar una cucharadita de azúcar en dos piscinas olímpicas. Por supuesto, también nos ganan en visión nocturna. Pero recientemente se han descubierto otros dos superpoderes de los perros. Por un lado, su nariz húmeda y fría es capaz de detectar el calor a distancia, algo que probablemente les sirva para localizar presas. Aún más asombrosa es su recién descubierta capacidad de orientarse por el campo magnético terrestre.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que esta habilidad ya se ha descrito antes en diversos animales, tal vez deberíamos preguntarnos por qué los humanos carecemos de algo tan extendido (o incluso si lo tenemos, como defiende un investigador, de poco nos sirve) y a la vez podemos creernos los seres más evolucionados de la naturaleza.

Fuente: bbvaopendmind.com

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