
Un grupo de investigadores españoles identificó una molécula que podría convertirse en una herramienta útil para detectar con mayor precisión el cáncer de pulmón y, en el futuro, contribuir a determinar cómo podrían responder algunos pacientes a determinados tratamientos.
El hallazgo corresponde al ARN largo no codificante TUSC7, estudiado por científicos del Centro GENyO, la Universidad de Granada y el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA). Los resultados fueron publicados en la revista científica Biomarker Research.
El cáncer de pulmón continúa representando uno de los principales problemas de salud relacionados con el cáncer a nivel mundial. Una de las dificultades para combatirlo es que numerosos casos son identificados cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada, lo que hace especialmente importante desarrollar métodos que permitan mejorar la detección y caracterización de los tumores.
TUSC7 destaca entre cientos de moléculas
Para realizar el estudio, los científicos analizaron más de 800 ARN largos no codificantes utilizando 39 líneas celulares y muestras correspondientes a 70 tumores pulmonares.
Estas moléculas no generan proteínas, pero pueden participar en la regulación de diferentes procesos celulares. Debido a estas funciones, en los últimos años han despertado interés como posibles indicadores de enfermedades.
Entre las moléculas estudiadas, TUSC7 llamó especialmente la atención debido a que sus niveles se encontraban considerablemente disminuidos en las muestras tumorales en comparación con el tejido pulmonar sano.
Los investigadores posteriormente comprobaron que la presencia de esta molécula podía utilizarse para diferenciar tejido canceroso de tejido sano con una precisión superior al 96 por ciento en las cohortes analizadas.
El resultado también fue contrastado con información procedente de una cohorte internacional independiente, lo que aportó evidencia adicional sobre su posible utilidad como biomarcador.
También podría aportar información sobre los tratamientos
El estudio no se limitó a evaluar la capacidad de TUSC7 para identificar tejido tumoral. Los científicos también analizaron su comportamiento y encontraron evidencia de que determinadas alteraciones en esta molécula pueden modificar su estructura y estabilidad.
Según los resultados, estos cambios podrían favorecer la supervivencia de células tumorales cuando son expuestas a tratamientos que provocan daños en el ADN.
Esta característica abre la posibilidad de que TUSC7 tenga una utilidad adicional: además de contribuir a identificar células cancerosas, podría ayudar algún día a anticipar la respuesta de determinados pacientes frente a ciertos tratamientos.
Sin embargo, los investigadores señalan que todavía es necesario realizar estudios clínicos adicionales antes de que este biomarcador pueda incorporarse a la práctica médica.
Un posible paso hacia tratamientos personalizados
El trabajo fue dirigido por el investigador Pedro Pablo Medina y contó con la participación de Pablo Martín-López y Marta Cuadros, entre otros especialistas vinculados con las instituciones granadinas.
Los autores consideran que los resultados respaldan el potencial de TUSC7 como herramienta para desarrollar métodos de diagnóstico más precisos y avanzar hacia una atención más personalizada de las personas con cáncer de pulmón.
La investigación recibió financiación de proyectos del Gobierno de España, la Junta de Andalucía y la Asociación Española Contra el Cáncer, además de aportaciones privadas.
Los investigadores también destacaron el apoyo recibido de particulares y de la asociación ROLUCAN, dedicada a la lucha contra el cáncer.
Aunque los resultados son prometedores, TUSC7 todavía debe ser validado en investigaciones clínicas más amplias. Por ahora, el descubrimiento constituye una nueva línea de investigación que podría ayudar a comprender mejor el cáncer de pulmón y a desarrollar herramientas destinadas tanto a su detección como a la selección de tratamientos.






















































