NASA llama a reforzar la defensa planetaria ante futuros riesgos de asteroides

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El especialista Humberto Campins señala que el riesgo individual de un impacto es muy bajo, pero considera necesario mantener sistemas de vigilancia y desarrollar tecnologías capaces de responder ante futuras amenazas.

La posibilidad de que un asteroide colisione con la Tierra no debe convertirse en motivo de alarma para la población, pero sí representa un desafío que la humanidad necesita tomar en serio a largo plazo. Así lo señaló Humberto Campins, especialista en asteroides de la NASA, durante una entrevista concedida a EFE en el marco del congreso The Many Pathways to Spaces, realizado en Oviedo, España.

El investigador explicó que actualmente no se conoce ningún asteroide que represente una amenaza inmediata para nuestro planeta. Además, la posibilidad de que una persona experimente un impacto durante su vida es extremadamente reducida. Sin embargo, a escala de miles o millones de años, estos fenómenos forman parte de la historia natural del Sistema Solar.

Por esta razón, Campins considera fundamental mantener programas de vigilancia y desarrollar mecanismos que permitan actuar si algún objeto espacial llegara a presentar una trayectoria peligrosa.

Vigilancia y defensa planetaria

La estrategia internacional frente a los asteroides potencialmente peligrosos se conoce como defensa planetaria. De acuerdo con Campins, hace varias décadas la NASA logró que las autoridades estadounidenses reconocieran la necesidad de estudiar sistemáticamente esta amenaza.

Desde entonces se ha establecido una red internacional de observatorios, telescopios y especialistas encargados de localizar objetos cercanos a la Tierra y calcular sus órbitas. Estos análisis permiten estimar las probabilidades de que un asteroide pueda representar algún peligro.

La preparación también incluye ejercicios internacionales periódicos. Estos simulacros buscan que científicos y organismos espaciales mantengan protocolos actualizados para responder ante un posible escenario de riesgo.

Uno de los principales avances en esta área llegó con la misión DART, de la NASA. En 2022, la nave impactó deliberadamente contra el asteroide Dimorphos y consiguió modificar su órbita. El experimento demostró que un impacto controlado puede utilizarse para alterar la trayectoria de determinados cuerpos celestes.

Apophis se acercará a la Tierra en 2029

Uno de los acontecimientos que permitirá estudiar de cerca el comportamiento de un asteroide será el acercamiento de Apophis, previsto para abril de 2029.

El objeto, cuyo tamaño se estima en aproximadamente 375 metros, pasará a unos 32.000 kilómetros de la superficie terrestre. Esta distancia será menor que la altitud a la que se encuentran muchas órbitas de satélites de comunicaciones, convirtiendo el encuentro en una oportunidad excepcional para la investigación científica.

Campins aclaró que el acercamiento de 2029 no representa un riesgo de impacto con la Tierra. No obstante, estudiar su comportamiento será importante para comprender mejor cómo la gravedad terrestre puede afectar la trayectoria y las características de estos cuerpos.

La misión OSIRIS-APEX, de la NASA, participará en las investigaciones posteriores al acercamiento. También está prevista la participación de Ramses, una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) que se encuentra en desarrollo.

Los científicos esperan analizar cómo responde Apophis ante las fuerzas gravitacionales generadas por su paso cercano a nuestro planeta.

Los asteroides también podrían convertirse en recursos

Además de representar objetos de estudio para la defensa planetaria, los asteroides podrían tener importancia para futuras actividades espaciales.

Campins destacó que algunos asteroides cercanos a la Tierra poseen características que podrían facilitar su aprovechamiento como fuentes de materias primas. Entre los recursos de mayor interés se encuentra el agua.

La misión OSIRIS-REx, antecesora de OSIRIS-APEX, estudió el asteroide Bennu y encontró materiales que contienen minerales hidratados. Estos compuestos podrían ser una fuente de agua, un recurso especialmente valioso fuera de la Tierra.

El agua podría utilizarse para obtener hidrógeno y oxígeno, elementos que pueden emplearse como componentes de combustible para determinadas operaciones espaciales. Esto abriría la posibilidad de utilizar recursos encontrados en el espacio para reducir la cantidad de materiales que deben transportarse desde nuestro planeta.

También existe interés en obtener metales y otros materiales presentes en los asteroides, que eventualmente podrían utilizarse para fabricar estructuras directamente en el espacio.

Una posibilidad para las próximas décadas

Aunque la minería de asteroides todavía no constituye una actividad establecida, Campins considera que podría comenzar a desarrollarse durante las próximas décadas conforme avance la tecnología espacial.

El aprovechamiento de recursos extraterrestres podría tener aplicaciones en futuras instalaciones, bases y centros de infraestructura ubicados fuera de la Tierra.

Por ahora, la prioridad continúa siendo conocer mejor los asteroides cercanos, vigilar sus trayectorias y desarrollar herramientas que permitan responder ante cualquier objeto que pudiera representar un riesgo. Para los especialistas, la prevención y la investigación son las principales herramientas para garantizar que un fenómeno natural potencialmente catastrófico pueda ser enfrentado con anticipación.