
Un análisis de datos de la misión Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) encontró nuevas evidencias de grandes depósitos ricos en hielo de agua debajo de la superficie de Marte, cerca de la zona ecuatorial. Los resultados indican que algunas de estas estructuras podrían alcanzar unos 3,7 kilómetros de espesor.
La investigación fue publicada en enero de 2024 en Geophysical Research Letters y estuvo encabezada por Thomas R. Watters, del Smithsonian Institution. Para realizar el estudio, los científicos analizaron información obtenida por el radar MARSIS, instalado a bordo de Mars Express.
Una formación que escondía algo bajo la superficie
El lugar estudiado es la Formación Medusae Fossae, una extensa región cercana al ecuador marciano, conocida por sus depósitos moldeados por el viento.
Durante años, los científicos no tenían claro qué materiales componían las capas profundas de esta formación. Las primeras observaciones de Mars Express mostraban depósitos de gran tamaño, pero no permitían determinar con suficiente precisión si estaban formados principalmente por polvo, ceniza volcánica u otros materiales.
Con nuevos datos del radar MARSIS, los investigadores identificaron diferentes reflejos bajo la superficie. La estructura de esas señales es compatible con capas ricas en hielo y presenta características similares a las observadas en depósitos helados de las regiones polares de Marte.
¿Cuánta agua podría haber?
Los cálculos del estudio indican que la parte rica en hielo podría contener entre aproximadamente 220.000 y 400.000 kilómetros cúbicos de hielo de agua, dependiendo del grosor que se considere para la capa seca que cubre los depósitos.
Si todo ese hielo llegara a derretirse, el volumen de agua sería suficiente para formar una capa de aproximadamente 1,5 a 2,7 metros de profundidad sobre toda la superficie de Marte.
Esto convertiría a la Formación Medusae Fossae en una de las mayores reservas de agua identificadas fuera de las regiones polares del planeta.
El hielo no está en la superficie
A pesar de la enorme cantidad estimada, esta posible reserva no sería fácil de aprovechar. Los investigadores calculan que los depósitos ricos en hielo están cubiertos por una capa de material seco de aproximadamente 300 a 600 metros, probablemente formada por polvo y otros sedimentos.
La ESA señala que esta profundidad hace que los depósitos sean prácticamente inaccesibles para las misiones actuales.
Por esta razón, el descubrimiento tiene actualmente mayor importancia científica que práctica: permite conocer mejor la historia del agua y del clima marciano.
¿Cómo descubrieron el hielo?
La clave fue MARSIS, un radar capaz de enviar ondas de radio hacia el subsuelo y analizar los ecos que regresan después de atravesar diferentes materiales.
Los cambios en las propiedades de las señales permiten a los científicos reconstruir, de manera indirecta, la estructura de las capas enterradas. En la Formación Medusae Fossae, los reflejos observados y las características físicas calculadas son difíciles de explicar mediante una estructura compuesta únicamente por materiales secos.
Por ello, los autores consideran que una estructura formada por capas pobres en hielo sobre otras mucho más ricas en hielo ofrece una explicación compatible con los datos.
Una pista sobre el pasado de Marte
La posible presencia de hielo en una región cercana al ecuador resulta especialmente interesante porque las condiciones actuales de Marte no favorecen la conservación de grandes cantidades de hielo expuesto en esa zona.
Esto sugiere que los depósitos pudieron formarse durante una etapa antigua en la que el clima marciano era diferente al actual. Las capas enterradas podrían conservar información sobre los cambios que experimentó el planeta a lo largo de su historia.
El estudio, por tanto, no solo busca determinar dónde se encuentra el agua marciana, sino también ayudar a reconstruir cómo evolucionó el clima del planeta.
Mars Express y ExoMars estudian diferentes partes del subsuelo
Es importante distinguir entre las distintas misiones europeas que investigan el agua de Marte.
La evidencia sobre los grandes depósitos de la Formación Medusae Fossae procede de Mars Express y su instrumento MARSIS. Esta misión puede estudiar estructuras situadas a varios kilómetros bajo la superficie.
Por su parte, el orbitador ExoMars Trace Gas Orbiter utiliza el instrumento FREND para detectar hidrógeno en la parte más superficial del suelo. Debido a que el hidrógeno puede estar asociado con agua o hielo, estos datos sirven para elaborar mapas de posibles depósitos de agua cerca de la superficie.
Por eso, no sería correcto atribuir directamente el descubrimiento de los depósitos de varios kilómetros de profundidad a ExoMars.
Una evidencia importante, pero todavía indirecta
Aunque los resultados son significativos, los científicos no han extraído una muestra física de estos depósitos para demostrar directamente que están formados por hielo de agua.
La conclusión se basa en las señales obtenidas mediante radar y en modelos que comparan las propiedades observadas con las esperadas para distintos materiales. Los autores consideran que la explicación de depósitos ricos en hielo es consistente con los datos, pero futuras investigaciones podrán aportar más información.
El hallazgo muestra que Marte todavía puede esconder enormes cantidades de agua bajo su superficie. También ofrece a los científicos una nueva oportunidad para estudiar la evolución climática del planeta y comprender qué ocurrió con el agua que alguna vez estuvo presente en su superficie.






















































