Ariadna Montiel y Citlali Hernández, no deben equivocarse.-

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Retraer aspirantes en Sonora que ya habían reconocido incapacidad, es un acto perverso.- La gente de Sonora es franca y abierta y ya se definió por Lamarque.- Es peligroso jugar con la congruencia de la gente.

Bernardo Elenes Habas

Morena lo sabe, Sonora, por encima de intereses políticos, económicos, de grupos extremos cargados de fanatismos, ya dio, desde hace meses, su definición sustantiva: Lamarque.

Las familias quieren el común denominador del progreso sustentable e histórico que se traduzca en bienestar común, sin privilegios de grupos, sino estrictamente siguiendo la vara con que se mide la verdad de los pueblos.

No es cierto que la lucha entre los seis aspirantes sea enconada y fuerte; las trayectorias hablan con la voz que no admite contradicciones y quien cae en indefiniciones es Morena porque niega la relidad que está en sus manos y que se realizaron anticipadamente.

Repito: Morena no debe equivocarse ni titubear en Sonora, donde la voz de sus hsbitantes es alta y franca, y llevarla a incertidumbres equivale a  falsear la verdad en aras de intereses oscuros.

Esto no es un juego, es ser abierto, claro y congruente, encaminado a genera confianza en la ciudadanía a quien no se le puede engañar retrayendo a aspirantes que ya habían reconocido incapacidad para estar en la batalla y que ahora la dirigencia estatal ¿o nacional?, los coloca, inexplicablemente en la línea de contendientes, sin explicar méritos.

Morena, Ariadna y Citlali están fallando. Se colocan en una posición torpe y débil ante la ciudadanía, la que analiza y juzga sus actos irrelevantes que las conducen al fracaso.

Ellas, Ariadna Montiel y Citlali Hernández, deben recapitular, reconocer la claridad de las encuestas y de los tiempos políticos que se viven y no estar jugando con su suerte.

Sonora no aguantaría esa jugarreta mediocre que hundiría los nuevos tiempos de una política humanista y remarcaría la perversidad de etapas ya vividas en el pasado reciente.

Por eso se requiere transparencia y humildad para reconocer lo que es, sin la podredumbre de otras décadas, cuando lo que importaba eran los arreglos entre partidos, gobierno en turno y sectores poderosos de la economía; jamás el pueblo.

¿Morena, con Ariadna y Citlali están regresando al pasado?

Le saludo, lector.

Ariadna Motiel y Citlali Hernández, no deben equivocarse.- Retraer aspirantes en Sonora que ya habían reconocido incapacidad, es un acto perverso.- La gente de Sonora es franca y abierta y ya se definió por Lamarque.- Es peligroso jugar con la congruencia de la gente.

Bernsrdo Elenes Habas

Morena lo sabe, Sonora, por encima de intereses políticos, económicos, de grupos extremos cargados de fanatismos, ya dio, desde hace meses, su definición sustantiva: Lamarque.

Las familias quieren el común denominador del progreso sustentable e histórico que se traduzca en bienestar común, sin privilegios de grupos, sino estrictamente siguiendo la vara con que se mide la verdad de los pueblos.

No es cierto que la lucha entre los seis aspirantes sea enconada y fuerte; las trayectorias hablan con la voz que no admite contradicciones y quien cae en indefiniciones es Morena porque niega la relidad que está en sus manos y que se realizaron anticipadamente.

Repito: Morena no debe equivocarse ni titubear en Sonora, donde la voz de sus hsbitantes es alta y franca, y llevarla a incertidumbres equivale a a falsear la verdad en aras de intereses oscuros.

Esto no es un juego, es ser abierto, claro y congruente, encaminado a genera confianza en la ciudadanía a quien no se le puede engañar retrayendo a aspirantes que ya habían reconocido incapacidad para estar en la batalla y que ahora la dirigencia estatal ¿o nacional?, los coloca, inexplicablemente en la línea de contendientes, sin explicar méritos.

Morena, Ariadna y Citlali están fallando. Se colocan en una posición torpe y débil ante la ciudadanía, la que analiza y juzga sus actos irrelevantes que las conducen al fracaso.

Ellas, Ariadna Montiel y Citlali Hernández, deben recapitular, reconocer la claridad de las encuestas y de los tiempos políticos que se viven y no estar jugando con su suerte.

Sonora no aguantaría esa jugarreta mediocre que hundiría los nuevos tiempos de una política humanista y remarcaría la perversidad de etapas ya vividas en el pasado reciente.

Por eso se requiere transparencia y humildad para reconocer lo que es, sin la podredumbre de otras décadas, cuando lo que importaba eran los arreglos entre partidos, gobierno en turno y sectores poderosos de la economía; jamás el pueblo.

¿Morena, con Ariadna y Citlali están regresando al pasado?

Le saludo, lector.