¿La personalidad puede influir en el riesgo de sufrir una infidelidad? Esto encontró un estudio

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La infidelidad es un fenómeno complejo en el que pueden intervenir diferentes factores personales y de pareja. Aunque no existe una característica que permita saber de antemano si alguien será engañado, una investigación publicada en 2020 analizó si determinados rasgos de personalidad estaban relacionados con una mayor probabilidad de haber experimentado una infidelidad por parte de la pareja.

El estudio fue realizado por Meghna Mahambrey, investigadora de la Universidad Estatal de Ohio, y fue publicado en la revista científica Personal Relationships. Para el análisis se utilizaron datos de 1,577 adultos, incluidos 898 personas casadas, provenientes del estudio estadounidense MIDUS.

Los cinco grandes rasgos de personalidad

La investigación utilizó el modelo conocido como “Big Five”, que agrupa la personalidad en cinco dimensiones: apertura a la experiencia, responsabilidad o escrupulosidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo.

El objetivo no era determinar quién tenía la culpa de una infidelidad, sino analizar si algunas características de la persona que había sufrido el engaño estaban relacionadas estadísticamente con esa experiencia.

Uno de los resultados más claros fue la relación entre la responsabilidad y la experiencia de infidelidad. En la muestra general, las personas con menores niveles de escrupulosidad —un rasgo relacionado con ser organizado, responsable y constante— presentaron una mayor asociación con haber tenido una pareja infiel.

La relación también apareció entre los participantes casados. Además, dentro de ese grupo, un nivel más elevado de amabilidad estuvo asociado con una mayor probabilidad de reportar una infidelidad por parte del cónyuge.

Esto no significa que una persona “provoque” una infidelidad

Los resultados deben interpretarse con cuidado. Tener una determinada personalidad no significa que alguien esté destinado a sufrir una infidelidad, ni que sus características sean la causa de que su pareja decida engañarlo.

De hecho, la propia investigación estudia asociaciones entre variables y no establece que ser menos organizado o más amable provoque que una pareja sea infiel. La conducta de engañar sigue siendo una decisión de quien la comete.

También es importante considerar que el estudio utilizó información recopilada mediante entrevistas y cuestionarios, y que los datos analizados procedían de una población adulta de Estados Unidos. Por ello, sus resultados no pueden utilizarse como una fórmula universal para predecir lo que ocurrirá en cualquier relación.

¿Por qué podría existir esta asociación?

Los investigadores plantean que las características de personalidad pueden relacionarse indirectamente con la dinámica de una relación. Por ejemplo, determinados rasgos podrían estar vinculados con la manera en que una pareja enfrenta responsabilidades, conflictos o problemas cotidianos.

Sin embargo, estas posibles explicaciones no deben confundirse con una causa demostrada. La investigación sobre infidelidad señala que intervienen múltiples factores y que la personalidad es solamente uno de los aspectos estudiados.

Además, investigaciones más recientes han encontrado que los rasgos de personalidad no siempre permiten predecir directamente la conducta de infidelidad. Un estudio publicado en 2026, por ejemplo, encontró que factores demográficos y antecedentes personales y de relaciones tenían mayor peso para explicar la conducta de infidelidad que los rasgos amplios de personalidad.

No existe una forma científica de saber si alguien será engañado

El principal mensaje de estos resultados es que la personalidad puede estar relacionada estadísticamente con determinadas experiencias de pareja, pero no funciona como una herramienta para predecir el futuro de una relación.

Ser una persona amable, responsable, extrovertida o reservada no determina lo que hará una pareja. Tampoco significa que alguien deba cambiar su personalidad para evitar una infidelidad.

La investigación ayuda a comprender mejor los factores relacionados con las relaciones de pareja, pero una infidelidad no puede atribuirse simplemente a las características de quien la sufre. Para entenderla es necesario considerar el contexto y las decisiones de las personas involucradas.