Dron inspirado en los bigotes de los ratones podría ayudar en rescates

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Un equipo de investigadores de la Universidad Técnica de Delft, en Países Bajos, desarrolló un sistema de sensores inspirado en los bigotes de los roedores. La tecnología busca que pequeños drones puedan orientarse mediante el contacto físico con su entorno, incluso cuando no cuentan con buena iluminación o no pueden utilizar GPS.

El dispositivo está pensado para aeronaves de reducido tamaño, especialmente aquellas que pesan menos de 100 gramos. Debido a sus dimensiones, estos drones tienen limitaciones para transportar cámaras, sensores y sistemas de procesamiento de gran tamaño.

Una forma diferente de detectar obstáculos

En lugar de depender exclusivamente de cámaras o sensores láser, el sistema utiliza dos estructuras flexibles similares a bigotes ubicadas en la parte delantera del dron. Cuando estas entran en contacto con una pared, techo u otra superficie, pequeños sensores instalados en su base registran las fuerzas producidas por el contacto.

Los datos obtenidos permiten calcular la ubicación de los obstáculos y conocer cómo está situado el dron respecto a ellos. De esta manera, el aparato puede desplazarse siguiendo superficies y obtener información sobre espacios que serían difíciles de explorar mediante sistemas basados únicamente en la visión.

La idea está inspirada en las vibrisas de animales como ratones y otros mamíferos, que utilizan estos pelos especializados para obtener información de su entorno cuando se encuentran en lugares oscuros o reducidos.

Tecnología diseñada para drones pequeños

Uno de los principales retos fue diferenciar el contacto con una superficie de los movimientos provocados por el aire. Las hélices del dron generan turbulencias que pueden afectar las mediciones de los sensores.

Para solucionar este problema, los investigadores desarrollaron un sistema capaz de procesar las señales en tiempo real y distinguir entre las perturbaciones producidas por el vuelo y aquellas ocasionadas por un contacto verdadero.

Según los investigadores, el procesamiento del sistema puede funcionar utilizando alrededor de 34 kilobytes de memoria. Esto resulta especialmente importante para drones pequeños, ya que permite reducir las exigencias de hardware y mantener un sistema de percepción ligero.

Posibles aplicaciones en emergencias

La tecnología podría ser útil en escenarios donde las cámaras y el GPS presentan dificultades, como edificios dañados, zonas con poca iluminación o espacios llenos de polvo y humo.

En una operación de búsqueda y rescate, un dron equipado con este sistema podría introducirse en lugares estrechos y obtener información de las superficies mediante el contacto, mientras los equipos de emergencia permanecen fuera de las zonas potencialmente peligrosas.

Por ahora, se trata de una tecnología experimental, por lo que todavía será necesario realizar más pruebas antes de determinar su utilidad en operaciones reales. Sin embargo, el proyecto demuestra que la robótica puede recurrir a mecanismos presentes en la naturaleza para desarrollar nuevas formas de percepción y navegación.