“Ganó México”, Ganó la Democracia, esas fueron las palabras que he escuchado durante estas horas después de cerrar casillas de votación. No estoy contenta, se ganó dividiendo a un país; de lo que estoy segura es que ganó el hartazgo de la gente, la decepción, la inconformidad; sin embargo también veo con tristeza que mucho fue la ignorancia.
En este México dividido en cuestiones políticas y unido en desgracias, la mayoría ha tomado la decisión de optar por un cambio, sin darse cuenta que el cambio comienza con cada ciudadano.
Grave pensar que el futuro presidente va a cambiar lo que por años no han podido, y más aún cuando en sus filas existen personas manchadas por el fraude, el robo, el soborno y manipulación.
Cada uno de nosotros si fuésemos conscientes, entonces si exigiríamos un cambio a nosotros mismos, desde nuestro interior, la familia, y nuestra trinchera.
Hoy se practicó un ejercicio democrático con una gran participación ciudadana, cierto es, con irregularidades, y poca violencia, siendo una muestra de civilidad, pero sobre todo de inconformidad con el gobierno actual, al partido que ha gobernado durante años, le toca ser oposición, reconstruyéndose a ellos mismos, desde los jóvenes, hasta la vieja guardia.
Si todos deseamos un cambio, no importa el credo, los títulos, la profesión, todos tenemos la responsabilidad de dar lo mejor, de hacer lo mejor, quitarnos de la cabeza el querer que “Papá Gobierno” me solucione, me dé, o pueda yo expropiarme un terreno, tener un taxi pirata solapado por los mismos políticos, diga usted quien no ha formado parte de ese círculo llamado corrupción, desde las grandes esferas sacando provecho de contratos millonarios, como los líderes de grupos de choque que se expropian terrenos, casas sin poder hacer nada contra ellos porque están protegidos.
Escuchar que le vamos a dejar a las nuevas generaciones, siempre me ha molestado, mejor pregúntese con nuestra conducta que le damos a México, que le ofrezco para hacer a este país más grande, que puedo hacer para que suba su nivel de vida, y baje el nivel de corrupción, que puedo hacer para que mis hijos estén mejor preparados y no sean ninis a los que el gobierno quiera mantener con el dinero de los impuestos que muchos pagamos, como fomentar los valores que nos lleven a ser “Honorables”, a exigirle a los políticos que funjan y realicen las funciones de “Servidores Públicos” sin servirse de las arcas del gobierno para enriquecer, ser prepotentes, y después huir del país.
En el trabajo de reconstrucción, vigilancia y exigencia de cumplimiento a lo prometido en campaña es de todos, no solo de aquellos que no votamos por esa opción, también de quien deposito su confianza en la nueva “Propuesta de Gobierno”.
Ser coherentes es alinear el pensamiento, las palabras y acciones, de una forma correcta, tener convicciones firmes, no brincar de partido en partido para ver donde me ofrecen trabajo para no quedar fuera del presupuesto, lamentable decir que hoy existe no pluralidad, sino un México revuelto, en lo político, social, económico, y moral.
Nuestra tarea de hoy y siempre, sembrar la semilla de la honradez, honestidad, unión, respeto, trabajo, desde la familia, para sanar una tejido social descompuesto, donde los únicos beneficiados seremos nosotros mismos, así como las nuevas generaciones, impulsando el desarrollo y crecimiento de una nación grande como lo es nuestro México.
Hasta Pronto!
Gaby Olivera







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