El ADN de una estrella de mar presenta variaciones relacionadas con su ambiente

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Un grupo de científicos de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, la Universidad de Barcelona y otras instituciones encontró diferencias importantes en la organización genética de la estrella de mar espinosa (Marthasterias glacialis), una especie que habita en distintas zonas del Atlántico nororiental y el Mediterráneo.

La investigación señala que aproximadamente el 18,6 % de su material genético puede presentar una organización diferente entre individuos. Estas variaciones corresponden a inversiones cromosómicas, es decir, segmentos grandes del ADN que se encuentran orientados de manera diferente dentro de los cromosomas.

Los investigadores observaron que estas variantes no están distribuidas de la misma manera en todas las poblaciones. Algunas aparecen con mayor frecuencia en lugares con aguas relativamente cálidas y salinas, como el Mediterráneo, mientras que otras son más comunes en regiones frías, entre ellas las cercanas a las Islas Británicas.

Entre las zonas del ADN estudiadas se localizaron genes relacionados con procesos como la respuesta frente a temperaturas elevadas, la regulación de la cantidad de agua y sales en el organismo, el sistema inmunitario y la capacidad de percibir cambios en el entorno. Sin embargo, los científicos advierten que todavía hacen falta experimentos para comprobar si estas diferencias genéticas producen directamente cambios en las características de los animales.

Para realizar el estudio se analizaron cerca de 300 ejemplares procedentes de 19 lugares del Atlántico nororiental y del Mediterráneo occidental. Las muestras fueron comparadas mediante miles de marcadores genéticos, además de relacionarse los resultados con factores ambientales como la temperatura y la salinidad del agua.

Uno de los aspectos que llamó especialmente la atención del equipo es que las larvas de esta estrella de mar pueden desplazarse largas distancias gracias a las corrientes marinas. Esta dispersión favorece el intercambio genético entre poblaciones, por lo que se esperaba encontrar menos diferencias entre ellas.

A pesar de esa conexión, los investigadores encontraron regiones del genoma que parecen intercambiar material genético con menor frecuencia. Esto permitiría que determinados conjuntos de genes permanezcan juntos durante generaciones y que algunas poblaciones conserven características favorables para las condiciones ambientales de su región.

Los resultados podrían ser importantes para comprender cómo las especies marinas enfrentan los cambios ambientales. Si futuros estudios confirman que estas diferencias genéticas están relacionadas con una mayor tolerancia al calor o a modificaciones en la salinidad, la estrella de mar espinosa podría servir como especie de referencia para investigar la capacidad de adaptación de otros organismos frente al cambio climático.

La investigación contó con la participación de especialistas de instituciones españolas y extranjeras, entre ellas la Estación Biológica de Doñana, la Universidad de Barcelona, el Institut de Recerca de la Biodiversitat, la Universidad de Guam, el Institut Botànic de Barcelona y la Universidad de Rennes.