
Una investigación científica reveló que los residuos generados por las actividades humanas ya alcanzaron algunas de las zonas más profundas y alejadas de la costa argentina. Durante una expedición realizada en el Atlántico Sur, investigadores encontraron distintos tipos de basura en el fondo marino, incluso a más de 2.600 metros de profundidad.
El estudio fue realizado por especialistas del CONICET, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional del Sur, junto con científicos de Uruguay y Estados Unidos. Para explorar el área utilizaron el robot submarino ROV SuBastian, equipado con cámaras que permitieron observar directamente el lecho oceánico.
Durante 17 inmersiones, el vehículo recorrió más de 55 kilómetros del fondo marino y llegó hasta profundidades cercanas a los 4.000 metros. En una parte importante de los sectores examinados se encontraron objetos que no pertenecen naturalmente al ecosistema.
Bolsas, redes y otros residuos
Los investigadores registraron 29 objetos considerados residuos de origen humano. Entre ellos había bolsas, envoltorios y diferentes materiales textiles que habían quedado depositados sobre el fondo.
También aparecieron elementos relacionados con la pesca, como sogas, líneas y fragmentos de redes. Estos residuos pueden representar un riesgo para los organismos que viven en contacto con el sedimento.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención ocurrió a 2.643 metros de profundidad: las cámaras del vehículo submarino captaron un antiguo cassette de video VHS. El objeto se encontraba en el fondo oceánico rodeado por organismos propios de ese ambiente.
La basura también se convierte en parte del ecosistema
El impacto de estos residuos no termina con su llegada al fondo. Los científicos observaron que algunos objetos abandonados pueden ser colonizados por diferentes organismos marinos.
Anémonas, esponjas, erizos y pequeños crustáceos fueron encontrados asociados a algunos de los materiales depositados. Esto demuestra que la basura puede incorporarse físicamente al ambiente y convertirse en una nueva superficie dentro de ecosistemas que se encuentran a miles de metros bajo el nivel del mar.
Otro aspecto importante señalado por la investigación es el papel de los cañones submarinos. Estas grandes estructuras del relieve oceánico pueden funcionar como rutas naturales por las que se desplazan sedimentos y materiales desde zonas menos profundas hacia regiones del fondo abisal.
Un problema difícil de solucionar
Retirar residuos ubicados a semejantes profundidades supone enormes dificultades técnicas. La distancia, la presión, las condiciones ambientales y el costo de las operaciones hacen que una limpieza masiva del fondo oceánico no sea una solución viable actualmente.
Por esa razón, los investigadores consideran que la prevención resulta fundamental. Reducir la cantidad de basura que llega al mar y mejorar el manejo de los residuos y los controles sobre las actividades marítimas podría evitar que nuevos materiales terminen acumulándose en lugares prácticamente inaccesibles.
El estudio constituye además una referencia inicial para conocer cuánto y qué tipo de contaminación humana está llegando a las profundidades del Mar Argentino. Los resultados muestran que la actividad humana puede dejar rastros incluso en ambientes oceánicos que durante mucho tiempo fueron considerados prácticamente aislados de nuestra influencia.




















































