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El orden actual de cosas en el que vivimos en nuestro País hace imperiosa la necesidad de sembrar esperanza para poder superar el abismo en el que estamos sumergidos.

La corrupción galopante, la violencia que se agudiza, la impunidad descarada, la crisis económica, el desanimo y el enojo colectivo que se apodera de nuestras vidas; debe ser el motor que nos impulse a soñar en la reconstrucción un nuevo orden en la cosa pública como lo refería el humanista “Tomas Moro”

Los mexicanos estamos hartos de vivir en un sistema que termina por contaminarnos a todos, donde el ciudadano de bien tiene menos oportunidades de desarrollarse que el ciudadano que gusta de estirar y quebrantar la ley.

En una entrevista con un medio internacional me toco escuchar al Presidente Enrique Peña Nieto decir que lamentablemente la corrupción era un tema cultural de nuestra sociedad; nada más alejado de la realidad, la corrupción y el desorden no viene en nuestro ADN; la corrupción y el desorden son estimulados por el actual sistema rebasado por la Impunidad que estimula a quebrantar el orden legal mas que ha observarlo.

Recurramos al clásico ejemplo del mexicano bien portado y de primera que somos cuando estamos de visita en otros países, donde no tiramos basura, donde cruzamos las calles por las esquinas con la señal del semáforo, donde observamos los límites de velocidad. La pregunta es porque allá si y aquí no? la respuesta es sencilla allá existe un sistema que si hace valer la ley.

Los mexicanos no somos corruptos por nacimiento, el problema radica en el sistema ineficiente en el que nos desarrollamos que desestima las libertades y el aprecio al estado de derecho.

Muchísimos mexicanos hoy en día son ejemplo de éxito en otros países y eso nos debe motivar a salir del desanimo y darnos cuenta que los mexicanos si tenemos capacidad y talento solo requerimos de un nuevo orden publico que privilegie el crecimiento de sus habitantes y no el deterioro como en el que hoy estamos inmersos.

Dicho de otra manera el entorno nos hace, somos lo que nuestro entorno es; por eso no debemos permanecer con los brazos cruzados ante el desencanto y pesimismo que se han apoderado de nuestra cotidianidad.

Nos urge una sociedad menos desigual, un sistema de procuración de justicia que verdaderamente funcione al momento de aplicarlo sin trabas burocráticas, sin indolencia o complicidades del encargado de aplicarla.

Es necesaria una clase política menos corrupta que entienda el verdadero significado de ser funcionario público y abandonar la visión retrograda del “Gran Tlatuani” el del todo poderoso que tanto daño nos ha generado.

Es momento de sembrar esperanza regresemos a lo básico de nuestra sociedad; el respeto y el amor por nuestra nación.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través del correo electrónico davidfigueroao@me.com; y en redes sociales: Twitter @DavidFigueroaO /Fb David Figueroa O.

Reseña: David Figueroa Ortega es empresario, Ex Cónsul de México en Los Ángeles y San José California; Ex Diputado Federal; Ex Alcalde de Agua Prieta; Ex Dirigente del PAN en Sonora.

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