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Bernardo Elenes Habas

¿Vendrán nuevas formas de hacer campañas?.- Crónicas para la historia (No. 162).- Adalberto Rosas, cuando fue candidato a la alcaldía de Cajeme en 1979, hizo historia, entregando más de 70 mil tarjetas casa por casa.- ¿La pandemia obligará a los aspirantes a bajarse de los templetes, mirar a los ojos de la gente y escuchar sus anhelos y  reclamos? 

Bernardo Elenes Habas

Están en marcha varios de los aspirantes a la alcaldía de Cajeme, para sembrarse en la conciencia de la ciudadanía.

Algunos de los pretensos ocupan cargos públicos en el organigrama municipal, en el cuerpo colegiado de cabildo, o bien en el parlamento local, gobierno del estado y hasta en el federal.

Otros, han permanecido entre la sociedad civil, incluso haciendo un paréntesis fuera del servicio público, pero adecuando el terreno y construyendo amarres, para lo que se ofrezca.

Ellos y ellas, luego de haber superado las pruebas de sus partidos para representarlos en la contienda, o quienes se apunten de manera independiente, estarán en el umbral de las precampañas del 4 al 23 de enero de 2021, para luego pasar al registro de sus candidaturas ante el Instituto Estatal Electoral, del 4 al 8 de abril de 2021.

Las fechas claves se vendrán con el transcurrir del invierno, y en plena primavera y parte del verano. Y será del 24 de abril al 2 de junio, cuando espigarán las campañas, para desembocar en el día de elecciones, 6 de junio.

En estos tiempos que corren, saturados con los riesgos de la pandemia, es notoria la actividad de los actores políticos buscando los reflectores que los ubiquen en el vértice de las oportunidades, sin ningún rasgo de creatividad en sus pretensiones, sólo buscando  figurar, estar ahí.

Recuerdo una de las campañas más sencillas y austeras, únicamente alegradas por la musiquita pegajosa surgida de la guitarra y del talento del “Colorado” Marco Antonio Ballesteros (el pararán-pan-pan-pan-pan), mientras que el candidato a la alcaldía por el PAN en 1979, Adalberto Rosas López, tocaba a las puertas de las viviendas de los cajemenses, entregando sus tarjetas revestidas con la promesa del cambio.

Hizo, en esos recorridos casa por casa, más de 70 mil compromisos con la democracia. Y los electores lo convirtieron en presidente municipal. 

Tiempo después, cuando Adalberto encabezaba otros movimientos, como la defensa del agua del Valle y la Nación Yaqui, los reporteros, fuera de libretas y grabadoras le preguntábamos cuál había sido el secreto, la regla de oro para arrancarle al PRI la alcaldía de Cajeme:

-Mirar a los ojos de la gente, visitándola casa por casa. Escuchándola. Entregándoles una tarjeta no como promesa de cambio, sino como un compromiso irrenunciable de cumplir esos reclamos -decía.

Esa filosofía de libertad y democracia, le permitió a Adalberto, convertirse en presidente municipal durante el trienio 1979-1982, venciendo a don Francisco Obregón y relevando al doctor Oscar Russo Vogel.

En el proceso electoral que ya está en marcha, obligadamente sus campañas estarán sujetas a los protocolos impuestos por la Secretaría de Salud para proteger a las familias de los embates del coronavirus, enfermedad sin control aún.

Esto indica que los abanderados de los institutos políticos tendrán que presentarse de cuerpo completo, con voz legítima, con definición congruente. Mirando a los ojos de los electores -no escudados por un templete y un micrófono-, y por supuesto, con trazado político, social y humano limpio que le permita abrir diálogo con la gente, la que, en muchos casos, no se aguantará sus reclamos y hará trastabillar con sus verdades lanzadas como piedras, contra las pretensiones de muchos aspirantes.

Se percibe que vienen formas diferentes de hacer política electoral, donde los partidos, sus banderas, la música, los coros exaltando el nombre de los pretensos, la entrega de playeras y gorras, pasarán a segundo término para darle espacio al encuentro del ciudadano con el candidato.

Pero, en ese ceremonial frente a frente del solicitante de votos y del propietario de los sufragios, se abrirá la alternativa de la aceptación o del rechazo cortante, como evidencia de una mala siembra…

Le saludo, lector.

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