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Plutarco Riesgo Vásquez

 

Hay disciplinas que me resultan por demás atractivas (incluso divertidas), y abrevo en ellas cada vez que puedo: la filosofía, sobre todo la epistemología, la historia, la sociología, la ética, la música, y la etología, por mencionar algunas.

 

En 1973, año en el que concluí la preparatoria e inicié mis estudios universitarios, Konrad Lorenz (junto con Nikolaas Tinbergen y Karl von Frisch) recibió el premio Nobel de medicina. La premiación resultó excepcional (algo similar a la entrega del premio Nobel de literatura a Bob Dylan en 2016), ya que los trabajos de los galardonados poco tenían que ver (aparentemente) con la salud humana. El revuelo que el hecho generó hizo que la disciplina de los tres laureados recibiera reflectores en un primer plano: la etología.

 

Haberlos premiado “por sus descubrimientos sobre la organización y expresión de patrones de comportamiento individuales y sociales” (1), incluso al día de hoy, resulta escandaloso para los fundamentalistas de las ciencias básicas en las que se apoya la medicina. Pero si me estuviera permitido felicitar a la asamblea del Nobel del Instituto Karolinska, encargada de hacer el nombramiento año con año, les diría que el acierto efectuado en 1973, fue mayúsculo. Etología etimológicamente, viene de la palabra griega “ethos” (también raíz de la palabra “ética”) que significa comportamiento. Así, la etología puede ser definida como el estudio del comportamiento de las especies animales, todas, incluido el hombre, en su medio natural. Soy de la opinión que si en la currícula de las escuelas de medicina y otras encargadas de la salud, así como en sus postgrados,se considerara aplicar con mayor frecuencia las aportaciones que la etología brinda, los beneficios que se obtendrían serían notables. Fue en 1980, durante mi servicio social que leí el libro de Konrad Lorenz Sobre La Agresión: El Pretendido Mal. Me fascinó. Desde entonces me volví su fan. 

 

Traigo lo anterior a colación porque una colega, gustosa de brindarles a sus alumnos al final de sus clases, “algo para llevar”, proyectó en la última diapositiva de una de sus ponencias lo que para Lorenz serían los nuevos pecados capitales. Sabía que había escrito algo al respecto, pero nada más. Ahora, al ver la transparencia en la plática de mi colega, me llamó tanto la atención, que decidí investigar más al respecto. 

 

El mismo año que recibió el premio Nobel, con setenta años a cuesta, escribe las reflexiones tituladas Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada, una crítica a la “irracionalidad de la razón” (2). En su escrito, Lorenz examina ocho procesos que amenazan a la humanidad como especie, a saber: la superpoblación del planeta; el asolamiento o destrucción del espacio vital; la competencia del ser humano consigo mismo; la muerte en vida del sentimiento; la decadencia genética; el quebrantamiento de la tradición; el creciente adoctrinamiento, y la proliferación de armas nucleares. 

 

No pienso ni pretendo abundar sobre cada uno de ellos. Creo que con su sola mención resultan provocadores. Espero simplemente que a Ustedes les resulten igual de sediciosos que lo fueron para mí y por su cuenta le claven el diente. El momento resulta propicio (época de elecciones), porque éstas (las elecciones), las estamos haciendo constantemente, no tan solo cada tres o seis años como las de índole político. No cuesta trabajo, sin embargo, establecer rápidamente conexiones entre unas y otras. Eso también Ustedes lo decidirán. 

 

Mientras revisaba el tema, me topé con otras reflexiones similares que vale la pena compartir. En 2007, en una entrevista a monseñor Gianfranco Girotti, obispo regente del tribunal de la Penitenciaría Apostólica, y publicada el 9 de marzo en «L’Osservatore Romano», comentó que los clásicos siete pecados capitales no “alcanzaban” a abarcar los problemas de la actualidad, y los complementó con un listado de siete nuevos pecados sociales (3). Este listado, equivocadamente se consideró como emitido por la santa sede (4) por lo que posteriormente hubo de ser precisado su origen. Las faltas a las que hacía referencia eran: las violaciones bioéticas como la anticoncepción; los experimentos moralmente dudosos como la investigación con células madres; el consumo de drogas; la contaminación del medio ambiente; la injusticia social; la riqueza excesiva a expensas del bien común; y el generar pobreza.

 

En 2015, en base a diferentes declaraciones del Papa Francisco, Ángel de los Ríos, un colaborador de Diario Sur, un periódico español de carácter regional publicado en Málaga, elaboró también un listado de “nuevos pecados”, esta vez con evidentes tintes religiosos (5):

 

Abandonar a tus mayores en una residencia

Juzgar a los demás y no a uno mismo

Pagar salarios en negro

Consentir cualquier tipo de violencia

Pecados de omisión de la Iglesia ante denuncias de abuso por parte del clero

Dar bofetadas en la cara a los hijos

Los (dañinos) chismorreos al interior del Vaticano

 

Mas recientemente, en un plano mucho más secular, poco antes de la pandemia, en 2017 varios comunicólogos elaboraron un listado con lo que,según ellos, serían los siete pecados capitales de la sociedad moderna (6): 

 

Contaminar el medio ambiente

La violación de los derechos humanos

La pobreza

La riqueza obscena

La violencia

El consumo excesivo

El tráfico de drogas

 

Al contrastar las lúcidas y agudas reflexiones que hace medio siglo Konrad Lorenz hizo sobre la estulticia imperante en los albores del siglo XXI, y las que otros han generado en similar tesitura, años después, la resultante es la de admiración a personajes que, como Lorenz, tienen la capacidad profética de concretar problemas con los que la humanidad lidiaría años después, y que paradójicamente, por los hechos, son vistos con desdén. 

 

Como Lorenz diría: ¿Desestimarlos está en nuestra naturaleza?  Si es así, hemos de pagar el precio. 

 

Salud y paz. 

Bibliografía:

1. https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1973/summary/

2. https://ludus-vitalis.org/html/textos/24/24_ursua.pdf

3. https://www.forbes.com.mx/los-siete-nuevos-pecados-capitales-en-el-mundo-tecnologico/

4. https://es.zenit.org/2008/03/11/el-vaticano-no-ha-publicado-una-nueva-lista-de-los-siete-pecados-capitales/

5. https://www.diariosur.es/sociedad/201503/04/nuevos-pecados-capitales-segun-20150304192610.html

6. https://okdiario.com/curiosidades/pecados-capitales-sociedad-moderna-1034359

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