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CRITICA 

GASPAR NAVARRO 

Tienen Yaquis licencia para asaltar 

Los yaquis no entienden de aumentos de acuerdo a la inflación, pues de un día para otro aumentaron el 100 por ciento sus cuotas de peaje en el sur de la carretera de Cuatro Carriles, donde de manera impune exigen el cobro a automovilistas y camioneros amparados en el aval presidencial. 

Y es que el presidente López Obrador anunció el apoyo de mil millones de pesos para atender los rezagos históricos de la Tribu Yaqui, pero no rifó un avión para sacar los recursos, sino que extendió una licencia para asaltar a la etnia sonorense para exigir cobros a los usuarios de la rúa federal en los tramos de Vícam, Loma de Guamúchil y puntos circunvecinos. 

El periódico Expreso publicó la información del reportero Daniel Sánchez Dórame, donde detalla que con esos elevados cobros la etnia convirtió el tramo carretero en uno de los más caros del País, sin siquiera ser o parecerse a una autopista. 

“Los viajeros empezaron a quejarse del cobro exagerado, pues primero en Vícam se cobraban 50 pesos y en los demás puntos se pedía una aportación voluntaria, pero a partir de este fin de semana en Loma de Guamúchil impusieron la tarifa de 100 pesos”, señala la nota periodística. 

Los asaltos en despoblado por parte de la etnia a los usuarios de la carretera, se han convertido en un negocio millonario para los yaquis avalado por López Obrador a cambio de suspender los bloqueos carreteros, dejando al garete la intención original del gobierno federal de que se continuara con los trabajos de instalación del gasoducto y de la fibra óptica de Telmex por territorio yaqui. 

“Tomando en cuenta que diariamente circulan alrededor de 10 mil vehículos sobre la carretera federal México 15 ( la cuatro carriles de Sonora), los yaquis podrían estar recaudando más de un millón y medio de pesos al día, los cuales supuestamente se destinan al desarrollo de las comunidades indígenas, sin embargo, no existe forma de fiscalizar ese dinero”, advierte la información de Expreso. 

Pues como dice el popular refrán mexicano “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hizo compadre”, ya que fue el mismo López Obrador quien autorizó los ilegales cobros de peaje carretero en algunos tramos de los 90 kilómetros del territorio yaqui que atraviesa la Cuatro Carriles, donde para variar también están instaladas las casetas de peaje de Esperanza, en Cajeme, y la del libramiento de Guaymas. 

La gobernadora Claudia Pavlovich aclaró en julio pasado que los bloqueos carreteros en Vícam y en Loma de Guamúchil y de las vías del tren en Estación Corral, eran competencia del gobierno federal por los daños a la fibra óptica de telefonía, y la obstrucción de la circulación de la carretera y las vías del ferrocarril, pero reconoció las añejas y legítimas demandas de la etnia. 

En agosto pasado en visita a la Tribu Yaqui, López Obrador anunció el Plan de Justicia para la Tribu Yaqui, que consistía en aplicar mil millones de pesos en obras y pagos de indemnizaciones, así como la restitución de sus tierras que en la actualidad y desde hace décadas están en posesión de agricultores cajemenses. 

Lo peor del asunto es que la firma del Programa de Justicia para la Tribu Yaqui no fue signado por las autoridades duales de la etnia y ni siquiera fueron convocados para un acuerdo alterno, razón por la cual los duales continuaron con los bloqueos carreteros, lo cual fue considerado por López Obrador como una manipulación “de políticos corruptos que buscan sacar raja política al conflicto”. 

Sin embargo, para lograr una solución completa, López Obrador incluyó en los apoyos económicos a las autoridades duales, y en tanto entrega los mil millones de pesos prometidos, avaló que continuaran cobrando cuotas en los tramos del territorio yaqui, por lo que se hará justicia a la etnia con las mulas del compadre, es decir, pagarán los usuarios de la Cuatro Carriles. 

Las demandas de los yaquis no son enchílame ésta, pues incluyen tener control sobre su territorio y agua, sin que ninguna empresa o particular la utilice sin pagar por ello; servicios básicos como agua, drenaje y electricidad; mejorar la calidad de vida de sus comunidades; revisión del Plan de Justicia Yaqui y de los decretos de expropiación de sus tierras, entre otras demandas más. 

En las negociaciones con la etnia para que levantaran los bloqueos carreteros, el gobierno federal ofreció cambiar el trazo del gasoducto para que no cruce tierras yaquis, y otorgarles en primera instancia apoyos del del programa de Bienestar como son viviendas, becas escolares, agua potable y luminarias, pero se soban las manos esperando recibir una millonaria indemnización para dignificar a ese pueblo indígena rezagado y marginado por décadas. 

En meses pasados, los bloqueos yaquis en el tramo carretero Guaymas-Ciudad Obregón causaron un caos vehicular, registrando filas de alrededor de 200 transportes de carga pesada que se extendieran hasta por diez kilómetros en la carretera federal, impidiendo el traslado de mercancías y productos esenciales, estimando pérdidas por 75 millones de pesos, pues además frenaron a 2 mil 700 carros de ferrocarril al tomar los indígenas las vías del tren deteniendo el traslado de 170 toneladas de carga. 

La Asociación Mexicana de Ferrocarriles informó que el bloqueo de 11 días continuos de las vías férreas de Vícam por parte de la tribu Yaqui, generó una pérdida de 75 millones de pesos para Ferromex por 2 mil 700 carros detenidos, y afectó a 50 empresas por la falta de suministros a la Planta Ford, cementeras, industria minera, etc.  

Agarren su silla porque esta telenovela de la Tribu Yaqui y sus conflictos internos y externos no termina a corto ni mediano plazo, pues es casi imposible que el gobierno federal les cumpla todas sus demandas y caprichos, sobre todo que les restituya las tierras que están en manos de particulares. Y realizar una expropiación sería incendiar el sur de Sonora, más de lo que ya está candente por la imparable narco violencia y por la falta de apoyo federal a los productores cajemenses. (g_navarro_ruiz@hotmail.com)

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