¿Una mujer presidirá Cajeme?.-

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Bernardo Elenes Habas

¿Una mujer presidirá Cajeme?.- Se abren las condiciones objetivas y subjetivas para que las féminas hagan valer sus fortalezas y colocarlas sobre la conciencia del electorado.- Los dirigentes de partidos no deben desdeñar plataformas de esa magnitud.

Bernardo Elenes Habas

Como nunca, en Sonora, y con énfasis en Cajeme, se abren las condiciones para que las mujeres hagan sentir sus fortalezas y capacidades en política.

Y digo condiciones, refiriéndome a los valores objetivos y subjetivos que se respiran en el ambiente, espacio social y humano al que sólo le hacen falta las opciones que están obligados a propiciar los partidos.

Los dirigentes de institutos políticos, pues, no deberán equivocarse y desdeñar al llamado sexo débil. Ese que en realidad, es un torrente de luz capaz de transformar y sembrar vida donde los tiempos y las circunstancias lo exigen.

¿Acaso, no tendría que ser éste el tiempo en que se supere el arraigado signo machista de la política, porque, aunque las leyes de paridad de género protejan a las féminas, la relatoría cotidiana deja entrever cómo los varones buscan imponerse contra viento, marea y opacidades legaloides?

Cajeme, hace algunos años pudo haber hecho historia con una mujer en la alcaldía. Pero –lo sé bien, era reportero en el Diario-, cuando Chayito Oroz buscó ser candidata por su partido, PRI, porque las condiciones estaban dadas, hicieron que doblegara sus banderas. Uno de los hombres únicos y providenciales de la comunidad –cacique, pues-, se opuso con todo su poderío a su nominación. Afortunadamente ese líder abandonó ya al que fue su instituto de origen, y se mueve ahora en otras franquicias, intentando ser gobernador.

El caso de Eloísa Flores fue diferente. A ella la arroparon el gobernador Guillermo Padres y el alcalde Manolo Barro, desde las siglas del PAN. Y pese a tan especiales circunstancias, flotaba en el ambiente el hartazgo contra Padrés Elías, debido al secuestro del agua del Valle del Yaqui a través del acueducto Independencia; y le correspondió al abanderado priísta, Rogelio Díaz Brown, con su magnetismo personal, barrer con las ilusiones de Eloísa y las ambiciones de Guillermo, con más de 100 mil votos contra 46 mil. Corría el año 2012.

Hoy, en tiempos de pandemia, se remarca la especial idiosincrasia política de los cajemenses. Los que no se dejan arrastrar por las corrientes viscosas y enfermizas de los fanatismos, y observan y valoran la huella humana, la personalidad política, la dimensión social de los aspirantes de carne y hueso en el devenir de los cambios de poder.

Esas valoraciones permiten percibir que los votos de quienes supuestamente están en el apartado de los “indecisos” según las empresas encuestadoras, podrían escribir la nueva historia del Municipio, emergiendo de las urnas, el 6 de junio de 2021, aroma de mujer.

Y, claro, los partidos, sus estructuras, tienen como nunca, de dónde escoger para abrir su oferta ante el electorado, porque en Cajeme hay mujeres con preparación, capacidad administrativa, sensibilidad social y principalmente sentido de pertenencia de familia, los que les confiere amor por su comunidad.

¿Nombres?

Le aporto solamente algunos:

Nydia Razcón, Teresita Caraveo, Martha Luz Parada, Chayito Oroz, Anabel Acosta, Aída Lacy, Margarita Vélez, Patricia Patiño, Ivonne Llamas, Clarisa Flores Chong, Miroslava Serrano, María Eugenia García Ruiz, Margarita Anaya Mexía, Sandra Luz Montes de Oca, Margarita Coss Borbón, Karina Ivonee Dworak, Denisse Navarro, Lourdes Portela, Beatriz López Otero, Silvia Godoy, Elisa Morales, Lorena Soto, Leticia Burgos, María Elena Barreras.

Y, por supuesto, me quedo corto.

Le saludo, lector.

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