
Bernardo Elenes Habas
Aunque el tiempo se haga
viejo en el camino,
removiendo la hojarasca
del invierno,
te recuerdo.

Aunque no tenga tus ojos
en los míos
y tu voz no me acaricie los oídos
te recuerdo.
Aunque no sienta tus manos
suaves, tibias,
como aves persiguiendo
resplandores de la tarde,
te recuerdo.
Aunque ya nunca tus besos
se dispongan a embriagarme,
y el incendio de tu cuerpo
no desate tempestades,
te recuerdo…
Te recuerdo para siempre
cuando subo al Bakatete,
cuando pido al Itom Achai
que tu estrella y tu figura
se refugien sin temor
entre mis brazos…
Te recuerdo apasionada,
sensitiva,
y a las aves les murmuro
que te digan,
porque son mis mensajeras
preferidas,
que estarás eternamente
en los ríos de mis venas,
navegando la esperanza,
cielo y fuego del poema…
Te recuerdo…
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