
Bernardo Elenes Habas
Está previsto que a finales de junio próximo, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), pondrá en marcha el proceso de registro de precandidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego durante las elecciones intermedias de 2027.
Así, surgirá la figura de Coordinador Estatal de dicho partido, en cada una de las entidades que tendrán relevo de poderes gubernamentales, donde se incluye Sonora, siendo dicho Coordinador el candidato previsto.

Y, precisamente, en Sonora, a pesar de que los nombres de varios aspirantes que ya habían disminuido la intención de sus aspiraciones, éstas brotan otra vez; pero se aprecia que se trata de una mera coreografía para darle fortaleza al procedimiento de elección, ya que a lo largo de los meses la figura y el nombre de Javier Lamarque Cano, por méritos propios, experiencia político-administrativa, definición ideológica y pertenencia partidaria en un instituto que lleva en sus raíces su esfuerzo como fundador, ha crecido objetiva y subjetivamente en el ánimo de los morenistas, y por supuesto entre los sonorenses en general, donde sus horizontes se han ampliado participando en reuniones regionales promovidas por Morena para difundir su narrativa fundacional, avances y la trascendencia político-social de la 4T.
La lectura de las señales políticas y humanas que se viven al interior de Morena, indican que el tres veces alcalde de Cajeme, Javier Lamarque, se perfila hacia la candidatura de su partido para llevar las banderas de la izquierda en pos de la gubernatura de Sonora en el 2027.
Por ello, desde ahora, la preocupación de su movimiento se encamina a apuntalar un equipo de candidatos locales que estén a la misma altura de credibilidad y fortaleza que Javier, de tal manera que proceden a conformar una plataforma confiable, cercana a la gente, capaz no solamente de generar votos sino de llevar consigo el testimonio sustantivo de la vocación por servir, de sostener el trabajo medible y contable, con la sensibilidad y el humanismo que debe constituirse en esencia de una nueva clase política que dignifique ese quehacer en un siglo de cambios asombrosos.
Los aspirantes a la presidencia municipal, a las diputaciones locales y la federal, tendrán, pues, que partir de una premisa transparente y legítima, fundamentada en su propia conciencia, porque nadie puede engañarse a sí mismo.
Y, en ese sentido, creo que Morena en Cajeme posee una buena base política-electoral para darle solidez a la estructura que encabezaría Javier Lamarque en este municipio casi centenario; y en lo referente a la entidad en general, se vuelve evidente que el partido guinda ha sabido tejer sus valores sociales y humanos a ras de tierra, con el gobernador Alfonso Durazo al frente, lo que abre expectativas de triunfo el 6 de junio de 2027.
Volviendo a Cajeme, debo decir que Morena fortalece varios nombres y trayectorias para las candidaturas por la alcaldía y para el parlamento local y la cámara baja federal, donde sobresalen Lucy Navarro, Matilde Lemus Fierros, Marina Herrera, Claudia Santacruz, Fernando González Meza, Teresita Caraveo Galindo, Pedro Chávez Becerra, Deni Gastélum, Anabel Acosta, Zenaida Salido Torres, Ernestina Castro, Raúl Castelo, Luis Alfonso ValenzuelaSegura, Josefina Leyva González, Jorge Alberto Ponce, José Guerra Fourcade, Margarita Velez, José Hernández Nevárez, lo que permite sopesar que para el trienio 2027-2030, podría estar al frente del cumplimiento de los cien años del municipio una alcaldesa, y en las legislaturas local y federal algunas valiosas mujeres y hombres de comprobada lealtad con Javier, su partido y el devenir histórico de Cajeme y Sonora.
El sur, sin duda, tiene el rumor de la mar que define la claridad de su horizonte…
Le saludo.




































