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El coronavirus ha generado nuevos rituales religiosos en Perú, un país de mayoría católica, ante la imposibilidad de poder reunirse en templos para despedir a amigos o familiares muertos por el temor a los nuevos contagios en plena segunda ola de la pandemia.

Los estragos del virus llevaron a una sanadora espiritual a subir a la cima del Morro Solar, en Lima, para quemar hojas de coca y rendir tributo a las víctimas frente al mar.

Conocida popularmente por el sobrenombre de Kot O.Lu Illary, la sanadora manifestó que, con esa ceremonia, busca “elevar los espíritus de amigos o familiares” para expandir alrededor de ellos una sensación de tranquilidad.

En el ritual participan personas que han perdido a seres queridos en las últimas semanas, tras haber enfermado de COVID-19.

Frente a las playas de Huaral, al norte de Lima, el Tapasvi Maharaj o guía espiritual de la comunidad Hare Krishna, Óscar Rivas, realizó una ceremonia de fuego utilizando las fotografías de personas fallecidas y ofrendas como frutas y aceite ghee.    

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