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En la isla de Sajalín, en el Lejano Oriente de Rusia, los residentes aprovechan la enorme cantidad de caviar de arenque arrojado por el mar a las costas de la bahía de Aniva, en las inmediaciones de la localidad de Necháevka. 

Unos tres kilómetros de la línea costera quedaron totalmente cubiertos por las huevas de ese pez, y en ciertos lugares su grosor alcanza entre 10 y 15 centímetros. Los residentes locales decidieron no desaprovechar ese ‘manjar’ del mar y acuden a la costa en coches para recoger el caviar con palas.

Según contó Dmitri Lisitsyn, quien encabeza una organización de vigilancia del medioambiente en la localidad, los habitantes de la isla usan el caviar de arenque como fertilizante en sus huertos. De hecho, dijo, no hay nada sorprendente en la cantidad de huevas que plagan la costa, ya que es solo evidencia del desove masivo de esos peces.

“Sí, es una parte normal, común y corriente del ciclo de vida del arenque en Sajalín y Hokkaido, y no es ninguna tragedia”, aseguró Lisitsyn.

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