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Crímenes políticos en Cajeme.- José Moreno Almada, alcalde electo en 1937, le arrancaron la vida a balazos antes de asumir a la Presidencia Municipal; Machi López, líder agrario, acribillado cobardemente en 1953.- Eduardo Castro Luque, diputado electo, asesinado en 2012.- Abel Murrieta Gutiérrez, candidato a conducir los destinos del Municipio, herido de muerte el 13 de mayo 2021.

Bernardo Elenes Habas

Se cumplirán, el próximo 14 de septiembre, 9 años del asesinato de Eduardo Castro Luque, quien no pudo llegar al Parlamento de Sonora a rendir protesta como diputado electo por el Distrito XVII, ceremonia prevista para el 16 de septiembre de 2012.

Eduardo Castro Luque

Las balas asesinas impidieron que Eduardo se integrara a la LX Legislatura, al lado de los también cajemenses Luis Alfredo Carrasco Agramón, Abel Murrieta Gutiérrez, Abraham Montijo Cervantes

Eran las 8:30 de la noche, cuando la sed de poder, descargó su calculada frialdad, a través de un asesino a sueldo, en Castro Luque.

Las balas vomitadas por una pistola calibre .45, le cegaron la vida en el umbral de su hogar, el 14 de septiembre de 2012. 

Ciertamente, la comunidad no sufría un hecho de esa magnitud en el tejido político, desde la muerte del líder agrario Maximiliano R. López, El Machi, acribillado en la puerta de su casa, por la calle Coahuila, entre Seis de Abril y Jesús García, en noviembre de 1953; y más atrás, en 1937 el ataque contra el alcalde electo José Moreno Almada, quien, faltando doce días para asumir la presidencia municipal de Cajeme, fue muerto a balazos.

Éste, había salido vencedor del proceso electoral del 37, cuando por segunda ocasión participaba buscando la alcaldía, derrotando a sus antagonistas, Francisco Barraza y Felizardo Salido. El Congreso del Estado nombró como interino a Wistano García, quien cumplió el periodo 1937-1938.

El primer Cronista de Cajeme, Miguel Mexía Alvarado, relata así los hechos en su libro señero Cajeme de Ayer:

Abel Murrieta

“Al parecer, Pepe (José Moreno Almada, alcalde electo) fue a reclamarle en términos nada cordiales al Presidente Municipal, Mayor Felipe Ruiz, la detención de sus amigos que habían sido acusados de distribuir un volante ofensivo contra las autoridades. Esto sucedió en las oficinas del Ayuntamiento, frente al comandante de la policía, Enrique T. Ceceña. Nunca se aclararon suficientemente los hechos, pero la versión oficial fue que éste último cortó la discusión abatiendo a tiros a Moreno Almada. Ceceña fue a dar con sus huesos a la cárcel, declarando que se vio obligado a disparar contra Moreno Almada cuando vio que éste hizo un ademán dando la impresión de que iba a sacar un arma para agredir a su jefe”.

El alcalde interino, quien suplía en esos días a Francisco Urbalejo, era el Mayor Felipe Ruiz, padre de quien sería, con el tiempo, notable periodista de Cajeme, Jesús Corral Ruiz, fundador de Diario del Yaqui en 1942.

A esta deplorable lista habría que agregar la cobarde agresión que arrebató la vida a Abel Murrieta Gutiérrez, el pasado 13 de mayo de 2021, cuando realizaba campaña como candidato a la Presidencia Municipal de Cajeme, en el área de las calles California y Guerrero de Ciudad Obregón. Abel ya había sido diputado local y federal, asimismo Procurador General de Justicia en Sonora.

Volviendo al caso de Eduardo Castro Luque, éste no pudo llegar, hace 9 años, a rendir protesta al parlamento de Sonora como diputado electo.

Dos días antes de que tuviera efecto el ceremonial republicano, le arrebataron la vida a balazos.

Fue un hecho perverso que lastimó, profundamente, a los sonorenses, quienes reafirmaban ante ese tipo de comportamientos violentos, su desconfianza en muchos de los integrantes de la clase política, aquellos que carecen de escrúpulos y no miden consecuencias cuando avanzan con ambición ciega buscando el poder. 

Tal como sucedió, también, con el crimen cometido contra Abel Murrieta…

Le saludo, lector.

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