Aprueba Congreso del Estado de Sonora una menstruación digna

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El Congreso de Sonora aprobó la iniciativa de ley que adicione diversas disposiciones a la Ley de Educación del Estado de Sonora, en materia de gestión menstrual, dictaminada y aprobada en la Comisión de Educación y Cultura, integrada por los y las diputadas Rosa Elena Trujillo, Beatriz Cota Ponce, María Jesús Castro Urquijo, Alejandra López Noriega, Iram Leobardo Solís García, Prospero Valenzuela Muñer.

El pasado 8 de septiembre la Banca Naranja integrada por Jorge Eugenio Russo Salcido, Ernesto de Lucas Hopkins, Natalia Rivera Grijalva y Rosa Elena Trujillo presentaron ante el pleno la iniciativa de menstruación digna la cual propone incluir el derecho al acceso de insumos de gestión menstrual para las niñas y adolescentes en la educación básica de nuestro Estado, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva.

La propuesta que surgió en el Cuarto Parlamento de Mujeres del pasado mes de marzo, establece el derecho al acceso de insumos de gestión menstrual para las niñas y adolescentes en la educación básica de nuestro Estado, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, así como espacios sanitarios limpios, funcionales y seguros; así como la enseñanza sobre salud y gestión menstrual en las escuelas.

Al respecto la diputada Trujillo Llanes señalo que: “Tomando como referencia las recomendaciones ginecológicas, sostiene la necesidad de cambiar las toallas sanitarias o tampones cada cuatro horas durante el ciclo menstrual. Por lo que podemos concluir que, en promedio, las mujeres utilizan de 20 a 30 toallas sanitarias o tampones al mes, o 300 al año o de 10 mil a 15 mil piezas a lo largo de la vida. De ahí́ que, 26 mil pesos seria el gasto promedio en toallas sanitarias a lo largo de la vida si se considera que el precio es de dos a tres pesos por cada una; o 30 mil tampones si se considera que el precio promedio es de cuatro pesos por cada uno”.

Si bien es cierto que menstruar no es opcional, también lo es que la gestión menstrual no es igual para todas las personas; la desigualdad social, la falta de información, el no tener acceso a los insumos necesarios, la falta de acceso al agua y a espacios dignos para el aseo, son condiciones que colocan a las mujeres en mayor vulnerabilidad; es innegable que las condiciones socioeconómicas antes mencionadas pueden derivar en una situación de pobreza menstrual.

La pobreza menstrual es un problema de salud pública, que recrudece la desigualdad, genera discriminación y violencia; en mi trayectoria como docente universitaria conocí la historia de muchas mujeres que encontraban como única opción, ausentarse en los días de su periodo; en Hermosillo, la capital de este Estado, una zona urbana donde se pensaría “que eso no pasa” hay niñas y adolescentes usando migajón de pan para absorber su periodo menstrual.

Así mismo, la legisladora Rosa Elena Trujillo Llanes dio reconocimiento a quienes constantemente generan redes de apoyo, para dignificar las condiciones de vida de muchas personas, como Visible Sonora, Kybernus y Lex Feminae.

De igual manera, agradeció la participación y preocupación en este tema por la ponencia de Rebeca Gutiérrez que en su ponencia indica: “ante el tabú y la vergüenza de hablar de la higiene menstrual, en nuestra sociedad se oculta un serio problema de salud pública”, y de Reyna Cristina Benavides del colectivo “Las brujas del mar”, quien puntualiza en su presentación del Cuarto Parlamento de Mujeres que “la menstruación no es opcional, ni un lujo; si no se garantiza que todas las personas puedan acceder el derecho a vivirla con dignidad, entonces es un privilegio”.

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