
Lo que para las personas representa un residuo contaminante puede convertirse en un recurso inesperado para algunas aves que viven en las ciudades. Investigadores de la Universidad de Łódź, en Polonia, estudiaron qué ocurre cuando los herrerillos comunes (Cyanistes caeruleus) incorporan colillas de cigarrillo a sus nidos.
El trabajo, publicado en marzo de 2026 en la revista científica Animal Behaviour, buscó determinar si este comportamiento podía estar relacionado con la presencia de parásitos que afectan a los polluelos.
Un experimento con polluelos
Los científicos compararon diferentes condiciones de nidificación y analizaron la salud de las crías mediante varios indicadores fisiológicos. También examinaron los materiales de los nidos después de que los polluelos los abandonaran para identificar artrópodos que pudieran actuar como ectoparásitos.
Los resultados mostraron que los polluelos de los nidos donde se añadieron colillas presentaron niveles de hemoglobina y hematocrito más elevados que los registrados en los nidos naturales utilizados como control. Los investigadores interpretaron estos valores como señales de una mejor condición fisiológica durante el periodo estudiado.
Sin embargo, el efecto sobre los parásitos fue mucho más moderado. Los nidos naturales presentaron la mayor cantidad de artrópodos, mientras que aquellos con colillas tuvieron una cantidad ligeramente menor. En particular, se observó una reducción de las larvas de mosca azul, aunque el efecto estuvo cerca del límite de significación estadística.
¿Por qué podrían utilizar las colillas?
Una posible explicación está en los compuestos que permanecen en el tabaco después de fumar. La nicotina y otras sustancias pueden tener propiedades que afectan a determinados artrópodos. Investigaciones anteriores ya habían encontrado una relación entre la presencia de restos de cigarrillos en nidos urbanos y una menor cantidad de algunos parásitos.
Este comportamiento también tiene un antecedente natural. Los herrerillos comunes son conocidos por incorporar plantas aromáticas a sus nidos, posiblemente debido a los compuestos volátiles de estas plantas, que pueden influir en los parásitos y en la condición de los polluelos.
En las ciudades, donde las aves encuentran materiales muy diferentes a los disponibles en ambientes naturales, las colillas podrían representar una alternativa que algunas especies aprovechan.
Un comportamiento que no convierte a las colillas en algo beneficioso
Aunque los resultados son llamativos, los investigadores advierten que el hallazgo no significa que las colillas sean buenas para las aves ni que deban dejarse en espacios naturales.
Estos residuos contienen numerosas sustancias químicas y representan una fuente de contaminación ambiental. El estudio se concentró en determinados indicadores fisiológicos y en la presencia de ectoparásitos, por lo que todavía se necesita investigar cuáles podrían ser las consecuencias de una exposición prolongada a los compuestos presentes en las colillas.
Por eso, los científicos consideran que el comportamiento merece ser estudiado como una posible adaptación de las aves a los ambientes urbanos, pero no como una razón para considerar las colillas un material seguro para la fauna.
El descubrimiento muestra, en cambio, hasta qué punto algunas especies pueden modificar sus comportamientos frente a los cambios provocados por la actividad humana. Lo que todavía queda por resolver es si esta estrategia realmente representa una ventaja a largo plazo o si sus posibles beneficios contra los parásitos vienen acompañados de otros costos para las aves























































