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Esto le sucedió a la madre de Baylor, en Chicago Estados Unidos. La mujer sabía que esto podía ocurrir, así que después de cada baño, limpiaba los juguetes de su pequeño con una solución de agua y lejía y los mantuvo regularmente a la luz para evitar una infección.

Lo que ella no sabía es que incluso con una limpieza regular nunca se secaban por completo y las bacterias que hay dentro, pueden seguir creciendo algunas bacterias invisibles.

Un día el pequeño Baylor después de bañarse comenzó con un ojo rojizo, a lo que su mamá no le dio importancia, pero eso aumento ya que a la mañana siguiente se despertó con un ojo hinchado, rojo y casi sin poder ver.

El menor fue llevado al hospital donde le administraron antibióticos por vía intravenosa. Siendo diagnosticado con una conjuntivitis severa que eventualmente se extendió por su cara y ambos ojos.

Finalmente, el pequeño se fue a casa y está sano. La madre de Baylor aprendió la lección y tirará todos los juguetes de bañera. Esto lo aseguro en una historia de facebook, asegurando que los doctores le dijeron que el moho no se puede limpiar y que las bacterias son invisibles.

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