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20419004. México, D.F.- Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial del Movimiento Progresista, indicó que el IFE debe atender sobre todo el control del dinero y vigilar la equidad en los medios de comunicación. En la imagen lo acompaña la medallista olímpica, Ana Gabriela Guevara. VOTO2012/AMLO. NOTIMEX/FOTO/JAVIER LIRA OTERO/JLO/POL/

Circuló con profusión ayer la versión de que la comisionada del deporte nacional, Ana Gabriela Guevara presentará en breve su renuncia al presidente Andrés Manuel López Obrador para venir a Sonora a buscar la candidatura del PT al gobierno del estado.
De acuerdo con su vocero, Ramón Flores, la ex gacela nogalense ya lo habló con AMLO y es cuestión de días para que se presente el hecho, que plantea varias interrogantes, dos de ellas esenciales.
¿Ana Gabriela buscará la gubernatura por el PT, fracturando la exitosa coalición de 2018, restándole votos al virtual candidato de Morena (o de esa coalición a la que ya se sumó el PVEM?
¿La gacela está ‘blofeando’ para encarecer la ficha del PT en esa coalición con miras a mejorar las cuotas en materia de candidaturas y cargos en el eventual gobierno morenista en caso de ganar Alfonso Durazo Montaño?
La primera pregunta tiene sentido si se considera que Ana Gabriela, a quien muchos ubican como un cuadro de Manlio Fabio Beltrones y que en 2015 llamó a votar por Claudia Pavlovich, podría regresar a sus orígenes más cercanos al tricolor, restándole una buena cantidad de votos a la coalición que encabezará Morena.
Ese escenario se antoja difícil, pues sería considerado un acto de traición al presidente de la República, que le tiene una especial estima y en un par de ocasiones ha dado la cara por ella, sacándola del vendaval de los escándalos de corrupción en los que se ha visto involucrada.
El escenario que plantea la otra pregunta parece más probable. Ana Gabriela no tendría ningún problema para hacerse de la candidatura del PT al gobierno del estado, pues en Sonora ese partido es prácticamente una franquicia a su nombre, desde que desplazó el añejo liderazgo de Jaime Moreno Berry.
Ahora bien, ¿qué posibilidades de ganar la gubernatura como candidata del PT tiene Ana Gabriela? Yo diría que ninguna.
Sin duda que en un sondeo de reconocimiento, la ex velocista se lleva de calle a todos y eso es básicamente por sus épicas victorias deportivas que la convirtieron en una gloria del deporte mexicano. Sin embargo, no siempre el más reconocido es el más votado.
Los números no mienten. En la pasada contienda electoral, la coalición ‘Juntos haremos historia’ obtuvo un total de 417 mil 399 votos en la suma distrital. De esos votos, el PT aportó 30 mil 835, menos del 8 por ciento del global.
Si nos vamos a los votos obtenidos distrito por distrito, los aportes del PT en ningún caso representan una cifra que determinara la victoria.
Incluso en Nogales, de donde es originaria Ana Gabriela, no hubo variaciones significativas en los resultados generales. En los dos distritos (V y VI) la coalición obtuvo 36 mil 281 votos. El PT, que la llevó como candidata a diputada federal aportó en esa suma 2 mil 457.
Fríamente, puede decirse que Ana Gabriela necesita a Morena para ganar, pero Morena no necesita a Ana Gabriela para hacerlo.
Claro, en una elección competida, cada voto cuenta y esa es, creo, la ficha que la nogalense va a negociar con Alfonso Durazo.
II
En atención al derecho de réplica, exponemos aquí el deslinde que la alcaldesa de Hermosillo, Célida López hizo sobre su presunta participación en un encuentro que se habría realizado en el restaurant La Siesta, cónclave que estaría diseñando una estrategia para reventar la alianza -aún en ciernes- entre algunos opositores a la candidatura de Alfonso Durazo Montaño a la gubernatura.
Si esa reunión se llevó a cabo, la alcaldesa no participó, nos aclaran desde Palacio Municipal.
Acusamos recibo del mensaje y así lo reproducimos.
Lo cierto es que la columna de ayer desató reacciones en todos los sentidos y al menos otra fuente distinta nos confirmó que la reunión sí se había llevado a cabo y con los personajes citados en el anterior despacho: Roberto Romero, Javier Neblina, Vicente Sagrestano y Miguel Sesma.
En estos días se ha visto a algunos de ellos posicionarse en redes sociales en contra de la alianza opositora que el Consejo Estatal del PAN está por decidir, e igual sucede con el Consejo del PRI. La idea sería dinamitar esa eventual alianza, frente, coalición o cualquiera que sea la figura que adopte.
Eso, según los enterados, obligaría a esos partidos a ir solos, o buscar alianzas menos redituables electoralmente, que prácticamente los sacarían de la verdadera disputa por la gubernatura, pero meterían a esa corriente del panismo al círculo cercano (donde algunos ya se encuentran) del virtual candidato de Morena al gobierno del estado, Alfonso Durazo.
Entre esos padrecistas no hay afinidades ideológicas y/o políticas con Durazo y mucho menos con la izquierda morenista, pero sí de otro tipo, como pudiera ser el mundillo de los negocios con el erario, tema en el que se doctoraron durante los seis años del gobierno padrecista.
Ya lo hicieron en 2018, no hay razón para pensar que no lo harían en 2021, cuando estará en juego la gubernatura.
III
Y a propósito del PT y sus personajes, los escándalos de corrupción, malos manejos, nepotismo y otras linduras que caracterizaron la primera administración municipal que encabezó Sara Valle Dessens en Guaymas están apareciendo como déjà vu.
Ayer se registró un zafarrancho en Palacio Municipal, cuando la alcaldesa ordenó a sus policías impedir que el contralor municipal abriera las puertas de su oficina cuyas chapas había mandado cambiar (la alcaldesa) después de despedir, un día antes, a Rodolfo Valenzuela Barraza.
El contralor Valenzuela Barraza fue apoyado por regidores, incluso de Morena para que retomara su oficina. El motivo del despido fue la pérdida de confianza, después de que el funcionario cuestionara la legalidad y eficiencia de los retenes policiacos en el camino a San Carlos.
En sus manos hay suficiente información para reventar a una administración tan opaca, que el encargado del área de transparencia prefirió renunciar antes que seguir haciendo el ridículo, pues sus solicitudes a titulares de área simplemente eran ignoradas.
Como en 1997-98 Sara Valle ya se peleó hasta con sus aliados. Cualquiera puede pensar que no tendrá un final feliz, pero ella, en su infinita paciencia y sapiencia, está convencida de que lo mejor que le puede pasar a Guaymas es su reelección.
Cosas veredes.
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