Bernardo Elenes Habas
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Bernardo Elenes Habas

Muere Sanjaya Rajaram Devi.- Crónicas para la historia (No.177).- En el Valle del Yaqui, por más de 30 años generó cambios genéticos en la semilla de trigo para combatir la hambruna del mundo.- Cajeme, durante la administración de Rogelio Díaz Brown (2012-2015), lo nombró Ciudadano Distinguido.

Bernardo Elenes Habas

Se consideraba cajemense y mostraba siempre, con orgullo, su sentido de identidad por su patria de nacimiento, India, y por el Valle del Yaqui, desde donde creció como una espiga de trigo para atender la alimentación de los pueblos del mundo.

Sanjaya Rajaram Devi, su nombre. Científico inmerso en las evoluciones genéticas de las semillas, principalmente de cereales, murió el pasado miércoles 17 en Cajeme, a los 78 años de edad.

En 2014 recibió el Premio Mundial de Alimentación, por su labor de mejoramiento productivo del trigo, cuyas disciplinas científicas inició al lado del doctor Norman Borlaug (Nobel de la Paz 1970), en el Valle del Yaqui.

Sanjaya era, en esencia, parte de la comunidad –se había naturalizado mexicano-, donde los diferentes sectores lo admiraban por su labor en los laboratorios agrícolas iniciada en Texcoco, auspiciado por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), continuando ese ferviente apostolado en el Valle, con visión inquebrantable de mejorar la producción y rendimiento de semillas en calidad y cantidad, capaces de enfrentar las hambrunas de los pueblos de la tierra.

Esa era su vocación, la que desarrollaba desde Cajeme en favor de todas las naciones, siendo aquí donde laboró al lado del doctor Borlaug.

Por ello, en noviembre del 2014, durante el jubileo del 87 aniversario de la Fundación del Municipio, el entonces alcalde Rogelio Díaz Brown, a nombre de pueblo y gobierno le entregó las preseas de Ciudadano Distinguido de Cajeme, al lado de la poeta, escritora y promotora cultural Irma Arana Rodríguez; la sobresaliente atleta con capacidades diferentes Leticia Ochoa Delgado, y el ameritado profesor José María Ruiz Vázquez. 

Recuerdo que en la ceremonia celebrada en la explanada de la plaza Álvaro Obregón, el entonces Presidente Municipal Díaz Brown, hizo referencia al esfuerzo inquebrantable de los galardonados desde sus disciplinas científicas, culturales, educativas y deportivas, mismas que abrían camino para que Cajeme  siguiera brillando con luz propia en el horizonte internacional.

Sanjaya Rajaram, durante la premiación, reconoció con sencillez sus más de 30 años de trabajo en el Valle del Yaqui, abrevando los conocimientos y experiencia de Norman Borlaug. Dejando constancia de su preocupación por los países que sufren hambre, demostrando su calidad humana y su ubicación como ciudadano del mundo.

Porque, ciertamente, el trazado de vida del científico fallecido, no fue político. No ocupó cargos públicos en su país y en ninguna parte del mundo. Sólo llevaba como medalla luminosa al pecho sus estudios, su perseverancia en el laboratorio, aplicando conocimientos y pasión humana para lograr, como lo hizo desde Cajeme, desarrollando 480 variedades de trigo que se convirtieron en semilla nutricia de 51 países del planeta, porque los cambios genéticos inducidos dieron como resultado que la producción del cereal aumentara por más de 200 millones de toneladas a partir de los logros de la Revolución Verde propiciada por Norman Boralug. Por esos grandes méritos recibió el Premio Mundial de la Alimentación 2014.

En el Municipio, le dio vida e impulsó personalmente la Fundación Ambiental del Valle del Yaqui, organismo en el que reflejaba su preocupación por las elevadas temperaturas de la región, el cambio climático y la desertificación, trabajando en la reforestación de una parte de la Cuenca del Río Yaqui y creando cortinas de árboles en el Valle.

Descanse en paz un hombre ejemplar y generoso, que trabajó para combatir el hambre de la humanidad desde el corazón del Valle del Yaqui.

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