
La Selección Mexicana ha tenido una curiosa constante mundialista: sus mejores actuaciones en Copas del Mundo se han dado cuando el torneo se ha disputado en territorio nacional.
México llegó a cuartos de final en los Mundiales de 1970 y 1986, ambos organizados en México. En 1970 fue eliminado por Italia, mientras que en 1986 cayó ante Alemania Occidental en tanda de penales.
Desde entonces, el llamado “quinto partido” se convirtió en una obsesión deportiva para la afición mexicana. Entre 1994 y 2018, el Tri logró avanzar de la fase de grupos de manera consecutiva, pero quedó eliminado una y otra vez en octavos de final.
Por eso, cada Mundial disputado en casa carga con un significado especial. La historia muestra que México ha sabido competir mejor cuando juega ante su gente, con estadios llenos, presión nacional y un ambiente completamente favorable.
De cara al Mundial 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá, la expectativa vuelve a encenderse. Si la Selección Mexicana logra superar los octavos de final, no solo rompería una barrera histórica reciente, sino que confirmaría una tendencia: cuando el Mundial pasa por México, el Tri suele llegar más lejos.























































