Nueva tecnología con nanopartículas busca mejorar el tratamiento del glioblastoma

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Investigadores desarrollaron un material experimental que podría ayudar a localizar pequeños grupos de células tumorales durante una operación y posteriormente eliminarlos mediante luz infrarroja.

Un equipo internacional de científicos está probando una nueva estrategia contra el glioblastoma, un tumor cerebral especialmente difícil de tratar. La propuesta utiliza una plataforma basada en nanopartículas que podría realizar dos tareas diferentes: facilitar la identificación del tejido canceroso durante una cirugía y actuar posteriormente sobre las células tumorales que hayan quedado.

El glioblastoma representa un reto para los médicos porque sus células pueden extenderse hacia zonas cercanas al tumor principal. Esto significa que retirar la masa visible no siempre permite eliminar todas las células malignas. Además, la barrera que protege al cerebro dificulta que algunos tratamientos lleguen hasta el tejido afectado.

La nueva tecnología fue desarrollada por investigadores de la Universidad de Tecnología de Sídney y colaboradores internacionales. Su estructura consiste en una lámina ultradelgada diseñada a escala atómica. El material puede responder a luz infrarroja cercana y cambiar de función dependiendo del momento en que se utilice.

Durante la intervención quirúrgica, un componente fluorescente de la plataforma permite hacer visibles pequeños grupos de células tumorales bajo iluminación infrarroja. En experimentos con modelos animales, los investigadores pudieron distinguir agrupaciones celulares de aproximadamente 44 micrómetros, una escala muy pequeña para ser detectada durante una operación convencional.

El material también incorpora elementos destinados a favorecer su llegada al tejido cerebral y su acumulación en las células del glioma. Después de retirar el tumor que puede observarse, los investigadores plantean utilizar nuevamente la luz infrarroja para activar la plataforma y realizar un tratamiento localizado contra las células que permanecieron en la zona.

Los resultados iniciales en animales son alentadores. Un informe sobre la investigación señala que los ratones tratados con esta estrategia presentaron una supervivencia mayor que aquellos sometidos únicamente a cirugía. Sin embargo, estos resultados todavía no permiten saber si el procedimiento será seguro o eficaz en seres humanos.

Por ahora, la tecnología continúa en una fase experimental. Antes de pensar en su utilización médica será necesario realizar investigaciones adicionales para evaluar su seguridad, eficacia y posibles efectos secundarios.

El interés de este desarrollo radica en que intenta resolver dos dificultades al mismo tiempo: ayudar al cirujano a distinguir mejor las células cancerosas y ofrecer una herramienta para actuar sobre el tejido tumoral que no pudo ser retirado. Si futuras investigaciones confirman su utilidad, este tipo de tecnología podría convertirse en una alternativa complementaria para combatir uno de los tumores cerebrales más agresivos.