Hombre recibe 18 meses de prisión por fraude musical con inteligencia artificial

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Un hombre de 54 años fue sentenciado a 18 meses de prisión en Estados Unidos después de admitir su participación en un esquema de fraude que utilizó inteligencia artificial y miles de cuentas automatizadas para generar reproducciones falsas de canciones en plataformas digitales.

El acusado, Michael Smith, obtuvo más de 8 millones de dólares en regalías mediante un sistema que, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, permaneció activo durante aproximadamente siete años. Además de la pena de prisión, un tribunal ordenó que devuelva 8,091,843.64 dólares, cantidad que las autoridades atribuyeron directamente al fraude.

Miles de cuentas reproducían las canciones de manera automática

Según la investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Smith llegó a controlar hasta 10,000 cuentas en servicios como Spotify, Apple Music, Amazon Music y YouTube Music.

Las cuentas fueron utilizadas para reproducir repetidamente canciones que Smith presentaba como propias. Para mantener el sistema funcionando, habría recurrido a identidades digitales falsas, métodos de pago obtenidos de manera fraudulenta y programas capaces de automatizar las reproducciones.

La magnitud de la operación aumentó con el paso de los años. Las autoridades estimaron que Smith llegó a producir cientos de miles de canciones mediante inteligencia artificial y distribuyó las reproducciones entre una gran cantidad de pistas para evitar que la actividad se concentrara en una sola canción y pudiera ser detectada con facilidad.

Una cantidad de reproducciones superior a la de grandes artistas

Uno de los datos utilizados por los fiscales para mostrar el alcance de la operación corresponde a abril de 2023.

Durante ese mes, las canciones vinculadas al esquema registraron alrededor de 80.9 millones de reproducciones fraudulentas. Como referencia, el catálogo de Taylor Swift acumuló aproximadamente 9.3 millones de reproducciones durante el mismo periodo, según los datos citados en el caso.

El problema no se limitaba a las plataformas. Las autoridades señalaron que este tipo de manipulación también afecta a los músicos que obtienen ingresos legítimos mediante sus reproducciones.

Al aumentar artificialmente el número total de streams, las reproducciones fraudulentas pueden modificar la distribución del dinero destinado a los artistas, reduciendo potencialmente la cantidad que corresponde a quienes generan escuchas reales.

El acusado pidió evitar la cárcel

Antes de conocer la sentencia, la defensa de Smith solicitó que recibiera libertad condicional en lugar de cumplir una pena de prisión.

Sus abogados argumentaron que encarcelarlo no contribuiría a solucionar el daño económico y señalaron que el acusado había expresado arrepentimiento. También indicaron que había recibido una propuesta de trabajo relacionada con la producción y mezcla de audio, con un salario de 5,000 dólares mensuales, que podría haberle permitido generar ingresos para afrontar la devolución del dinero.

Sin embargo, los fiscales consideraron que la operación había sido demasiado elaborada y prolongada como para justificar una condena únicamente en libertad.

Finalmente, el tribunal determinó que Smith debía cumplir 18 meses de prisión, además de devolver el dinero obtenido mediante el fraude.

Un caso que muestra los nuevos riesgos de la inteligencia artificial

El caso refleja uno de los problemas que enfrenta actualmente la industria musical: la combinación de herramientas de inteligencia artificial con sistemas automatizados puede facilitar la generación masiva de contenido y también su distribución artificial.

La preocupación no se limita al sector musical. El crecimiento de los bots y de los sistemas automatizados está modificando la actividad en internet, donde cada vez resulta más difícil distinguir entre determinadas acciones realizadas por personas y aquellas ejecutadas por programas.

El caso de Smith se convirtió así en un ejemplo relevante de cómo las tecnologías de automatización pueden utilizarse para manipular sistemas digitales con fines económicos y de las consecuencias legales que pueden surgir cuando esas herramientas se emplean para cometer fraude.