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Las movilizaciones contra el gasolinazo en Hermosillo se están desarrollando al menos, en dos planos.

Por un lado, la gente que por su propio pie y con justa indignación acude a las marchas para patentizar su repudio al incremento en el precio de los combustibles (y sus implicaciones en la escalada de precios en productos y servicios); por el otro, un colectivo variopinto que se asume como vanguardia de este movimiento y en el que convergen personajes muy respetables con otros que fácilmente pasarían como carne de presidio, con negros historiales como provocadores, orejas del gobierno, ex empleados del padrecismo que sólo buscan revanchas personales; sicarios políticos al servicio de sujetos no menos deleznables como Javier Dagnino, y algunos militantes de partidos políticos que buscan montarse en los justos reclamos populares para posicionar sus nombres rumbo a las pizcas electorales del año entrante.

Ayer estuvieron en el Congreso del Estado, donde a varios de estos últimos les habría parecido fascinante que los diputados hubieran optado por no presentarse, ya que eso les habría dado oportunidad de radicalizar sus discursos, violentar las instalaciones del recinto legislativo y aprovechar el fuero de la multitud para desahogar la rabia de sus agendas personales.

Los diputados les mojaron la pólvora. Hasta un templete instalaron en las escalinatas del Congreso para recibir allí el pliego petitorio de los manifestantes y hasta hacer uso de la voz para emitir algún posicionamiento. Allí estaban diputados de todos los partidos políticos con representación en el Congreso.

Desde luego, hay gente interesada en que las cosas no vayan por ese camino, sino por el de la confrontación y el zafarrancho, pues el foro luce ideal para ponerse al cuello una capa de héroe justiciero contra el mal gobierno, gritar, vociferar, empujar, provocar. Hacer valer la fuente ovejuna acarreada en camiones al más puro estilo de esa política cuyo copyright tenía, hasta hace unos años, el PRI.

Las ambiciones por acaudillar el movimiento, sin embargo, ya están resultando contraproducentes para los ciudadanos que auténticamente protestan y voluntariamente asisten a refrendar su rechazo a la antipopular medida de incrementar los precios de los carburantes.

En ese colectivo dirigente, donde por cierto muy pocos de los que se asumen como líderes sociales puede presumir por sí solo algún tipo de convocatoria ya comienzan a aflorar las diferencias.

Ayer, uno de ellos, el de nombre César del Pardo, que presume una larga trayectoria como luchador social y apartidista, difundió un video en el que se queja de que otros de los ‘dirigentes’ lo acusan de ser un infiltrado, y da un plazo hasta este lunes a las 12 del mediodía, para que le demuestren tal cosa.

De no hacerlo, asegura, él sí probará que esos otros obedecen a consignas de partidos políticos. Señala hasta a Rosa María O’Leary, a quien le recuerda que fue candidata a diputada federal por el PRD “en la época en que los Chuchos controlaban ese partido” (Los Chuchos es el nombre con que se conoce a la corriente que en el PRD encabezan Jesús Zambrano y Jesús Ortega). También menciona a María Dolores Rodríguez Tepezano, a quien señala como muy cercana a Morena; a Teófilo Ayala Cuevas, de la dirigencia estatal del PRD; Hermes Ceniceros, del Movimiento Ciudadano, a quien además acusa de haberse apropiado de la fan page del No al Gasolinazo, y no permitir allí publicaciones que toquen los intereses de su gente.

También menciona a Teresa Salazar Vázquez, a quien ubica como militante del PAN.

Extrañamente, no alude a un par de personajes de muy baja estofa, pero que están al servicio del padrecismo, como Alfonso Canaan y Daniel Corvera, quizá porque sus palmarés como chotas políticos son francamente intrascendentes.

Es una verdadera pena que la legítima protesta contra el gasolinazo, particularmente en Hermosillo esté pasando a un segundo plano, frente a las ambiciones poquiteras de improvisados redentores y ocasionales héroes de capa raída. Lástima, porque en el movimiento hay gente congruente, con años de probada militancia en las causas sociales, que desafortunadamente han sido desplazados por fichitas que ya no les quieren soltar ni el micrófono en los mítines.

Los liderazgos auténticos (incluso algunos que han tenido vida partidaria, porque eso no los descalifica de facto) de este, que es un movimiento social legítimo y muy válido deberían tener en cuenta que el padrecismo derrotado, con su líder encarcelado y sus millones robados, tienen muchas facturas qué cobrar. Y lo están haciendo a sus costillas.

Hasta ahora, el movimiento ha podido mantener más o menos a raya a los pistoleritos de Dagnino, que no le han podido rendir buenas cuentas al jefe. Pero eso no significa que no siga siendo así. Finalmente, la lana manda, y esos camiones para el acarreo no se pagaron solos. ¿O sí?

II

Y en la sección Sociales de El Zancudo, reportan alegre sarao en la colonial Álamos el sábado pasado, en el marco de una boda a todo lujo en Hacienda Doña Eva, donde los invitados especiales fueron nada más y nada menos que el ex presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa y su gentil señora Margarita Zavala de Calderón, a quien el pinche grosero del subcomandante Marcos ha rebautizado como La Calderona.

El evento fue de lo más privado, pero como nunca falta un acomedido, ahí tienen que el ex presidente municipal de aquella sureña población, Joaquín Navarro Quijada se encargó de subir a su muro de Facebook fotografías y video donde aparece Fecal y desde luego, su esposa Margarita, precandidata del PAN a Los Pinos.

De lo que hablaron allí, como dirían los clásicos, sólo ellos lo saben, pero a juzgar por las imágenes difundidas, se la pasaron muy bien amenizando la velada el grupo Neurona, de Ciudad Obregón, y también cantó María Elena Beltrán que, no está usted para saberlo, pero este zancudo social sí para contárselo, es hija de la famosísima Lola Beltrán.

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