Toman forma candidaturas en Cajeme.-

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Bernardo Elenes Habas

Toman forma candidaturas en Cajeme.- Es posible que Javier Lamarque avance por Morena.- Rodrigo Bours lleva la bandera independiente.- Abel Murrieta, fortalecido en Movimiento Ciudadano.- Falta el PRI, que no acierta con una figura triunfadora, pero también debido a ambiciones de grupos.

Bernardo Elenes Habas

Todo indica que Morena, con el visto bueno de su candidato a la gubernatura, Alfonso Durazo Montaño, aceptará que Javier Lamarque lleve su bandera por la alcaldía de Cajeme, en las elecciones de junio.

Si es así, quizás pesó bastante el desempeño de Javier durante las elecciones del 2018, cuando su partido lo postuló para el Distrito 06 de la diputación federal, donde sus votos sonaron fuerte en las urnas, arrasando a sus alternantes, con la particularidad de que no esperó pasivamente que lo favoreciera el oleaje electoral propiciado por AMLO a nivel nacional, sino que desarrolló una campaña a ras de pueblo, comunidad por comunidad, colonia por colonia, conectando de frente con las familias, en cuya memoria –se constataba- permanecía desde su paso por la alcaldía cubriendo el trienio 1997-2000. Incluso, colocó pizarras en el área de Mercajeme, para que la gente votara por sus favoritos de todos los partidos, ganando con amplia ventaja. Lo digo con conocimiento de causa, porque como el reportero que soy, di cobertura a dicha labor proselitista.

De ser Lamarque Cano quien logre buscar la alcaldía cajemense por Morena, faltará, ahora, que se decida la coalición PRI, PAN, PRD (correspondiendo al PRI esa alternativa), en la que, ciertamente, se ha atorado por los intereses de grupo, cuyos dirigentes tienen cierto que la derrota del 6 de junio podría repetirse con una mala elección.

Sin embargo, la Alianza Va por Sonora, no da muestras de atreverse a recurrir a la tercera, urgente y más confiable vía: la de la ciudadanía libre para que postule a quien defendería con decisión en las urnas; incluso, esa búsqueda podría hacerla con propuestas que rebasaran los nombres que figuran actualmente. Bien pudiendo poner sus ojos en cuadros antiguos o presentes que tiene de sobra, incluyendo a aquellos que por alguna razón abandonaron sus siglas de origen, pero que guardan especial dignidad por el quehacer político y tienen el reconocimiento popular.

¿Qué es lo que obliga a sostener la idea de que debe ser sangre nueva y estrictamente priísta la que incursione en estas elecciones? Considero que no hay un motivo irrebatible, cuando se viven nuevos tiempos y formas en política.

Por supuesto que puede alguien con madurez, pleno de salud y la experiencia que dan los años, sostener campaña exitosa, construyendo los puentes con su pueblo, encendiendo las fogatas del triunfo, y luego disponerse a gobernar en forma plural, respetuosa. Sin fanatismos ni extremismos. Avanzando exactamente sobre las necesidades y reclamos que la ciudadanía remarca día a día.

El caso de la candidatura independiente, está definida. Rodrigo Bours Castelo entra al campo de batalla llevando en su biografía política el bagaje de 30 mil votos que obtuvo en las elecciones del 2018, pretendiendo ser presidente municipal. Hay futuro para él.

Y, desde el tejido de Movimiento Ciudadano, mantiene la mano levantada Abel Murrieta Gutiérrez, quien hasta el momento, es el único que puede exponer con detalles y claridad, por experiencia propia, la forma y estrategias como se puede lograr la verdadera pacificación de Cajeme. Su discurso es sólido, sin titubeos, fundamentado en la ley, dispuesto a actuar desde el primer día con la integración de su equipo de trabajo a favor de la tranquilidad y el progreso del Municipio y sus familias.

En verdad, pues, los ciudadanos esperan que se complementen las plataformas políticas, sus planillas, el registro de candidatos con la consecuente apertura de campañas donde se expondrán los proyectos vivos de cada postulante.

Suena claro que esos documentos y la personalidad de quienes los promuevan, serán contrastados como nunca por una comunidad despierta, comprometida, analítica, que no apostará su capital electoral a un solo partido o a un color como sucedió en el 2018, sino que sabrá diferenciar el sufragio en forma ecléctica, es decir, buscando lo mejor de cada candidato por la gubernatura, ayuntamientos, diputaciones locales y federales.

Desde luego que los electores pueden hacer eso y más, teniendo la responsabilidad de darse mejores gobiernos, si así se lo proponen.

Le saludo, lector.

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