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En realidad el escándalo comenzó a trascender desde el jueves 11 de febrero. Ese día, a las 5:22 de la tarde colgué en mi cuenta de tuiter: “Qué sabroso desmadre se va a armar”.

Me refería, desde luego al tema que ya estaba en el aire desde una noche antes, pero nadie se animaba a comentar abiertamente: la eventual renuncia de Ernesto ‘El Pato’ de Lucas a la dirigencia estatal del PRI, para migrar cual golondrina que no hace verano, a las filas de Movimiento Ciudadano.

Si lo sabíamos algunos en el penúltimo eslabón de la cadena informativa, en los primeros debió ser un tema que ya tenía días, quizás semanas (y quizás meses y si me apuran tantito, un par de años) tensando las relaciones entre el dirigente del partido en el gobierno con el gobierno mismo. O al menos, con una parte de ese gobierno.

Con ser viejo, el tema escaló a niveles insospechados en las últimas dos semanas, a raíz de las negociaciones entre las cúpulas del PRI y el PAN para definir candidatos en el marco de la recién firmada alianza Va por Sonora, en la que también participa el PRD. Y más específicamente en las negociaciones para definir la candidatura a la alcaldía de Hermosillo.

Resumiendo: en el marco de esos acuerdos, al PAN le toca definir candidato (a) en Hermosillo, para lo cual tiene dos fichas: Antonio Astiazarán y Norberto Barraza. Pero resulta que el mejor posicionado es el Pato de Lucas, a quien, sin embargo, el PAN impuso una especie de veto.

El tema no es menor, pues de alguna manera el resultado en Hermosillo abona una cantidad de votos que pudiera resultar clave -si se ganan o si se pierden-, para definir una elección a la gubernatura que se llevará el que obtenga entre 400 mil y 450 mil votos. Si de ellos, poco más de cien mil están en Hermosillo para el candidato ganador a la alcaldía, la plaza es sin lugar a dudas, importante.

El punto es que el rumor de la renuncia de ‘El Pato’ comenzó a crecer desde el miércoles por la noche, el jueves mantuvo levantadas todas las antenas y la expectativa creció cuando el dirigente estatal del PRI convocó a una rueda de prensa para el viernes al filo del mediodía. Pero fue una bomba de humo. En realidad, la convocatoria fue para presentar al nuevo delegado nacional de ese partido, Roberto Albores Gleason.

Sin embargo, dos horas después, en la cabina de Radio Red 93.3 FM que transmite desde Guaymas, entrevistamos al candidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura, Ricardo Bours Castelo y el tema fue inevitable.

En la mesa de análisis que atinadamente coordina Fernando Oropeza y en la que participamos Agustín Rodríguez, Omar Alí López, Gustavo Valenzuela y quien esto escribe, el empresario y político cajemense reveló que efectivamente tuvo conversaciones con De Lucas Hopkins para sumarlo a su causa.

Hasta ese momento, Bours daba por hecho que ‘El Pato’ estaría incorporándose a la campaña del partido naranja, con lo que comenzó a hablarse del ‘Pato a la orange’ como una nueva receta para Hermosillo.

Por la noche, en una entrevista con el periodista Pepe Ramírez, de Expresión Guaymas, Ernesto de Lucas admitió haber recibido una generosa oferta de parte de Ricardo Bours, refrendó su agradecimiento y respeto para el hermano de éste, Eduardo Bours, que fue quien lo inició en la política y soltó de su ronco pecho su molestia por las pocas consideraciones que han tenido para con él los panistas hoy aliados.

Aclaró, empero, que de momento no está considerando salir de su partido y se quedará para cumplir con sus responsabilidades como dirigente en esta coyuntura.

Si al principio de esta columna mencioné que la molestia de ‘El Pato’ podría tener un par de años de antigüedad es porque según lo que nos comentó más tarde Ricardo Bours, así se lo manifestó desde aquel 9 de febrero de 2019 cuando el cajemense le entregó su renuncia al PRI. La falta de consideraciones hacia su persona, se puede colegir, no venían entonces de los panistas a quienes difícilmente imaginaría encontrar ahora como aliados, sino de Palacio de Gobierno.

Esta lanzada de ‘El Pato’ tiene todas las características del típico ‘encarecimiento de la ficha’ para meter presión en las negociaciones de la alianza, pero no es asunto menor por tratarse ni más ni menos de un dirigente estatal en funciones. Su renuncia sí sería un hachazo en las expectativas de la alianza.

Sobre todo si consideramos que entre otras cosas que soltó Ricardo Bours en la entrevista en la mesa de análisis de Sonora en Red fue una encuesta que muestra su crecimiento tras la precampaña, que lo ubica en un empate técnico con Ernesto Gándara.

Pero ese no es el dato más revelador. El hecho es que tal empate estaría en el filo de los 20 puntos, mientras Alfonso Durazo, el candidato de Morena y sus aliados en la coalición ‘Juntos haremos historia por Sonora’ aparece con 40 puntos.

A botepronto y de acuerdo con esa encuesta ordenada por el propio Ricardo Bours, si la elección fuera hoy, una hipotética alianza entre Ernesto y Ricardo apenas estaría aspirando a un empate técnico con Durazo.

Pero esa alianza (Gándara-Bours), de acuerdo con el propio Ricardo, no está en su ruta crítica.

Póngase cómoda, hipertensa lectora, preinfartado lector, porque la candidatura a la alcaldía de Hermosillo por la coalición Va por Sonora se definirá hasta los últimos días de este mes en el PAN, pero no solo en el PAN. Tenemos pues, dos semanas para administrar el castañeteo de dientes sobre las uñas.

Dos semanas en las que Ernesto Gándara tendrá que sacar el arsenal de la experiencia que sin duda tiene, para calmar las aguas, pactar y conciliar para preparar las condiciones que le permitan enfrentar la elección más complicada en su palmarés, y conste que en su carrera ninguna victoria ha sido fácil.

Por cierto, ayer se anunció que el acuerdo de candidatura común entre PRI, PAN y PRD ya quedó formalmente presentado ante la autoridad electoral estatal, para llevar a Ernesto Gándara como su candidato a la gubernatura.

Vienen días de intenso cabildeo, porque en esa alianza también traen sus números, que siguen apuntando a una contienda de dos (Gándara-Durazo) y una prospectiva en la que no se descartan fracturas en Morena una vez que comiencen a definirse sus candidaturas.

En ese sentido, todo apunta a que las victorias y las derrotas en municipios y distritos dependerán no sólo de quién cometa más o menos errores, sino también de quienes puedan conservar más la unidad y el sentido de pertenencia, tan escaso en todos los frentes, por cierto.

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