Slider

Los hechos ocurrieron en Haines, sureste de Alaska, cuando la mujer, su hermano y su cuñada daban un paseo por el lugar el pasado 13 de febrero.

Debido a las condiciones climáticas, los excursionistas acamparon en una yurta, una especie de casa de campaña por lo que tuvieron que improvisar una letrina para sus necesidades.

Cuando el hermano de la mujer escuchó los gritos, de inmediato corrió en su auxilio a unos 46 metros.

Al principio pensaron que la mordida había sido de una ardilla o algo pequeño; sin embargo, todos quedaron sorprendidos cuando se dieron cuenta de que se trataba de un oso.

Una vez a dentro de su casa de campaña, trataron a la mujer con un botiquín de primeros auxilios. Determinaron que no era tan grave, pero se dirigirían a Haines si la herida empeoraba. “Estaba sangrando, pero no estaba muy mal”, dijo Shannon.

A la mañana siguiente encontraron huellas del oso alrededor de la casa de campaña; sin embargo, el mamífero ya se había marchado. “Podías verlos a través de la nieve, acercándose al costado de la letrina”, dijo. 

Comentarios