Relevos en el PRI y el PAN rumbo a la elección en 2024

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En octubre y noviembre próximos, PRI y PAN respectivamente habrán de renovar sus dirigencias estatales en Sonora (si las nacionales emiten sendas convocatorias en tiempo y forma) y estos procesos llegan en momentos particularmente complicados después de los resultados electorales de 2018 y 2021.

En la elección 2018 fueron cada quien por su lado y la ‘Ola Peje’ los dejó prácticamente sin nada; si acaso con algunos municipios pequeños y unas cuantas plurinominales locales. En las federales el PRI alcanzó una, la de Irma Terán Villalobos, que a medio camino renunció y se pasó a la bancada del PES. 

Esa elección fue intermedia para Sonora; la gubernatura no estaba en juego de manera que el PRI mantuvo el control del Ejecutivo estatal y eso, combinado con la inexperiencia, novatez, ingenuidad, ineptitud, ambición y/o incapacidad de los legisladores y alcaldes de Morena y sus aliados para mantener un solo frente, permitieron que PRI y PAN, siendo minoría en el Congreso frenaran las iniciativas más importantes de Morena y sacaran adelante las enviadas desde Palacio de Gobierno, señaladamente las relativas a temas presupuestales y de estructura administrativa.

Para 2021 y después de largas y complicadas negociaciones decidieron ir juntos llevando como candidato a la gubernatura a Ernesto Gándara Camou, que renunció a su militancia formal en el PRI, y postularon también candidatos comunes en la mayoría de los ayuntamientos y distritos, pero Morena casi les repitió la dosis.

Su triunfo más importante fue en la alcaldía de Hermosillo con Antonio Astiazarán y el PRI ganó en la capital dos distritos locales, mientras el PAN obtuvo uno y otro más en Nogales. Tendrán así ocho diputados en el Congreso del Estado, considerando los cuatro pluris que les corresponden (dos a cada uno). Perdieron los siete distritos federales y perdieron también la gubernatura.

Un escenario así no lo vivía el PAN desde hace 30 años y al PRI nunca le había tocado. Ni siquiera cuando perdió la gubernatura en 2009 a manos del blanquiazul.

A muy grandes rasgos ese es el contexto en que ambos partidos buscarán reposicionarse rumbo a la elección de 2024, cuando estará en juego la presidencia de la República, y en el estado, de nuevo las 72 alcaldías, los 21 distritos locales, los siete federales y esta vez los dos escaños en el Senado.

El camino no luce nada sencillo. Peor aún, aparece bastante oscuro. Ya sin un gobierno estatal afín; con poco margen de negociación en los Congresos (estatal y federal), sin la presidencia de la República, con estructuras bastante golpeadas y militancias en fuga, el 2024 puede ser una estocada letal para esos partidos, al menos en Sonora.

Y eso es lo que van a enfrentar quienes lleguen a las dirigencias estatales: un camino que aparece muy cuesta arriba.

Cualquiera pensaría que en esas condiciones, nadie se quisiera hacer cargo y sin embargo ya son varios los que han levantado la mano para aspirar a dirigir a lo que queda de sus partidos en el próximo complicado tramo.

Paradojas de la política, todavía el año pasado el propio Gildardo Real, uno de los personajes más influyentes en el PAN declaró que si no firmaban la alianza con el PRI, el blanquiazul estaría en riesgo de perder hasta el registro en el estado. De ese tamaño la crisis que veía.

Pasada la elección 2021, sin embargo, el PAN es el partido que salió mejor librado (sin que esto signifique algo para echar las campanas al vuelo), y el PRI es el que ahora se advierte en una situación más crítica.

Son varios nombres los que se han barajado para relevar a Ernesto Munro en la dirigencia del blanquiazul, entre ellos el del propio Gildardo Real Ramírez, actual coordinador parlamentario; Eduardo Urbina, diputado local y cabeza de la corriente que comanda Damián Zepeda; y hasta un personaje bastante torvo conocido como ‘El Master’, que responde al nombre de Javier Dagnino. 

Pero hay un nombre que está llamando la atención: el de René Sotelo Anaya, militante con más de 20 años en las filas del blanquiazul, que ciertamente no ha aparecido nunca en cargos partidistas o candidaturas, pero ha desarrollado un trabajo muy cercano a todos los dirigentes y a no pocos diputados y alcaldes (as) y ni qué decir de candidatos (as) a distintos cargos de elección, como asesor político y estratega de marketing.

Lo que algunos consideran una desventaja (su poca exposición pública) a la postre podría representar una ventaja, considerando que los otros personajes han ido de cargo en cargo durante mucho tiempo y si bien tienen sus grupos al interior del partido, también son vistos como factor de división por las largas y a veces cruentas disputas que a lo largo de los años han protagonizado y que en alguna medida han derivado en la crisis actual.

Lo más probable es que veamos a Gildardo Real como el candidato de la ‘nomenklatura’ y a René Sotelo como el candidato de grupos que no están de acuerdo con la continuidad de la corriente que encabeza Gildardo. La batalla será en los municipios con padrones más grandes (o menos diezmados, mejor dicho) como Hermosillo, Cajeme, Nogales, SLRC, plazas que tienen liderazgos muy bien identificados y con quienes ya ha comenzado el cabildeo.

Por el lado del PRI, también se han barajado nombres: el de Natalia Rivera, Pascual Soto y Humberto Robles Pompa, mejor conocido como ‘El Buitre’, por ejemplo.

Originario de Nogales, Robles Pompa se sumó de lleno a la campaña de Ernesto Gándara y fue un impulsor activo de la alianza con el PAN, pese a que en su gestión como diputado local (2012-2015) era la punta de lanza contra los legisladores del partido en el gobierno, que en ese entonces encabezaba Guillermo Padrés.

‘El Buitre’ ya comenzó su precampaña y está decidido a ir por la dirigencia del PRI; toda la combatividad que en su tiempo tuvo contra el PAN, la tiene ahora contra Morena, lo que haría perfilar una dirigencia de real oposición al gobierno que este partido encabezará a partir del próximo 13 de septiembre, con Alfonso Durazo a la cabeza.

Este dato es interesante, porque uno de los temas que trae en la agenda Robles Pompa es el de mantener y madurar la alianza con el blanquiazul con miras a la elección de 2024. 

Y digo que es interesante, porque si en el PAN queda René Sotelo, las agendas no empatarían, ya que éste asegura que el camino de su partido es la vuelta a sus orígenes, a consolidarse internamente y avanzar solos sin aliarse con el partido que ha sido su adversario histórico.

Interesante, ¿no?

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