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Hoy acudirán de nueva cuenta los dirigentes del movimiento No al gasolinazo a la sede del Poder Legislativo para revisar los avances en su pliego petitorio y ver si algunos de sus puntos son llevados al pleno en la sesión ordinaria, aunque se prevé que ni se presenten tales avances ni el orden del día contemple alguno de esos puntos.

O si es así, lo más probable es que sus demandas adquieran forma de nuevos exhortos que, como dijo una de las activistas presentes el pasado martes, ‘exhorto y nada es la misma’.

Y es que algunos de esos puntos, de acuerdo con la propuesta que hizo Patricia Duarte en el pasado encuentro con legisladores, tienen que ver con el alumbrado público de Hermosillo, la reinstalación de maestros cesados por no presentarse a las evaluaciones, la eliminación de la caseta de cobro y el tema de los recolectores de basura en Cajeme.

Hay otras demandas que suenan un tanto disparatadas o al menos, escapan al ámbito de influencia de los legisladores locales, como la revisión de salarios mínimos, la eliminación del fuero a legisladores, la renuncia de Peña Nieto y su gabinete, la abrogación de todas las reformas estructurales del peñanietismo, la eliminación del IEPS y pensiones vitalicias a ex presidentes, senadores, diputados, magistrados, entre otras que ya han generado reacciones más bien sarcásticas.

Ayer, el colega y amigo Francisco Cota creó el hashtag #PeticionesDelNoAlGasolinazo, en el que algunos cibernautas postearon cosas como la exigencia de que Vladimir Putin saque las manos de la política interna de Estados Unidos; alto a la guerra en Siria, repatriación de todos los ejemplares de fauna que queden al otro lado del muro de Trump y el no menos colega y no menos amigo Froylán Campos agregó la exigencia de que se forme una comisión plural de diputados, que investigue y descubra qué le pasa a Lupita…

Entiendo que el movimiento No al gasolinazo es serio y mantiene demandas muy legítimas y alcanzables, pero la desarticulación de la dirigencia, la dispersión de sus reivindicaciones, la evidente confrontación entre sus muchos líderes no sólo lo han llevado a perder bases de apoyo, sino a generar cierto escepticismo sobre los verdaderos motivos de un movimiento que surgió del reclamo popular frente al incremento en los energéticos, mismo del que ya nadie de ellos parece acordarse y en su lugar han incorporado demandas como la solidaridad con jornaleros agrícolas de San Quintín, Baja California, el asunto del mercado de mariscos en Guaymas, la suspensión de operaciones del acueducto Independencia y la cancelación del gasoducto.

Lo cierto también es que mientras más bases de apoyo pierden, más se radicalizan las posiciones de algunos de sus líderes, que por cierto forman una especie de torre de Babel en la que ni siquiera entre ellos mismos se entienden.

Veremos qué sucede ahora en el Congreso.

II

Sigue empujando fuerte el diputado David Palafox, presidente de la Comisión Anticorrupción en el Congreso local. Ayer propuso una iniciativa para fortalecer los ‘candados’ para quienes ocupen cargos públicos, que ya están obligados a presentar su declaración 3 de 3, y en adelante tendrían que agregar la carta de no antecedentes penales y un examen antidoping.

Como usted sabe, la ‘3 de 3’ incluye la declaración patrimonial, fiscal y de conflicto de interés, que no es otra cosa que una relación de sus familiares directos y su eventual participación en empresas relacionadas con el gobierno por la vía de algún contrato.

Esta propuesta no fue sacada de la manga. El legislador tuvo a bien socializarla antes con algunos representantes de la sociedad civil relacionados con el tema de la transparencia, como Guillermo Noriega, ex presidente de Sonora Ciudadana, así como el dirigente de Canaco-Hermosillo, Miguel Ángel Figueroa Gallegos; la directora de la Asociación Civil Amor y Convicción, entre otros.

Por cierto, el Memo Noriega fue más allá, y tras saludar la iniciativa de Palafox, sugirió que debería valorarse la posibilidad de exigir también una evaluación siquiátrica, lo cual no suena descabellado, habida cuenta de la legión de casos clínicos que han desfilado por cargos públicos o representaciones legislativas, y que han resultado demasiado dañinos…

La idea de esta iniciativa es que los ciudadanos tengamos la certeza de que las personas que lleguen a ocupar esas responsabilidades no sólo garanticen honestidad y disposición a rendir cuentas, sino que acrediten una trayectoria alejada de las barandillas y un estado mental saludable.

Veremos cómo es asimilada esta iniciativa en el pleno, donde hay varios integrantes de la actual legislatura que aún no han presentado siquiera su ‘3 de 3’, y uno que otro por ahí que le temblarían las corvas con los otros ‘candados’ propuestos.

III

Ya resulta un lugar común citar que los partidos de oposición al PRI durante muchos años fueron unos feroces críticos de las prácticas que a la postre, llevaron a ese que durante décadas se mantuvo como el partido casi único en el poder, a sonoras derrotas: autoritarismo y antidemocracia; nepotismo, corrupción, opacidad, moches, mapacherías electorales y demás.

Y que con la alternancia, al llegar al poder, esos que otrora pontificaban sobre la democratización de la vida pública, comenzaron a hacer no sólo lo que hacían los priistas, sino también lo que se imaginaban que hacían. El caso del padrecismo es el ejemplo más a la mano y quizá el más ilustrativo de lo anteriormente citado.

Las prácticas antidemocráticas en la elección de candidatos a cargos de elección popular; el dedazo en la confección de listas de plurinominales, y la ‘línea’ desde la cúpula del partido para que sus representantes en congresos y cabildos acaten sumisamente las órdenes de los jerarcas, ya sea del partido o del gobierno, es algo que los panistas criticaron duramente a los tricolores, desde siempre.

A estas alturas, es claro que todos hacen lo mismo. Pero no deja de extrañar la frescura con que el dirigente estatal del PAN, David Galván Cázares tiró línea a sus regidores en Hermosillo para votar en contra de la concesión al mantenimiento del alumbrado público, sosteniendo que un voto a favor sería considerado una traición.

El ejemplo de lo que puede pasar a los regidores está también muy cercano, con los diputados que avalaron el paquete presupuestal 2016 y que fueron, por ello, separados de la bancada.

Lo cierto es que los regidores panistas inicialmente habían decidido su voto a favor de ese proceso que además ya se encuentra muy avanzado, pero al advertir que su oposición podría capitalizarse políticamente, cambiaron el sentido de su voto, obligados por la línea partidista.

El punto es que una adecuada y eficiente iluminación en la ciudad se traduciría en mejores condiciones para evitar la inseguridad pública en colonias donde la oscuridad cobija a los malandros, pero la apuesta de los panistas no parece ser esa, sino al contrario: parecería más conveniente mantener los índices de delincuencia altos para tener más banderas qué agitar en su plataforma político-electoral, lo cual sería lamentable, considerando que finalmente los más afectados son los ciudadanos.

Porque el discurso de la transparencia en la licitación no tiene cabida cuando el proceso incluso se está transmitiendo en vivo en cada una de sus etapas. Pero bueno, así está la cosa.

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