Poema de domingo.-

89
0
Slider
Bernardo Elenes Habas

Poema de domingo.- El sol, parecía en el ocaso de primavera, una moneda reluciente cayendo en la alcancía de la tarde… Los niños de ayer hacían volar los papalotes de su imaginación en la inmensidad de la labranza. Oían las voces de sus padres, sus abuelos, sus tíos, regresando de las tierras que sembraban con esmero aunque no les pertenecían, donde, precisamente, habían visto que el sol escondía sus últimos rayos de luz, para que se encendieran las lámparas de petróleo en los chinames y apareciera el misterio de la noche, con sus estrellas y el murmullo infinito de las aves y los sueños…

Bernardo Elenes Habas

Tienen los ojos negros

los niños de mi tierra.

El cabello oloroso

a vinorama y capomo.

Van persiguiendo

pájaros por entre

los breñales,

contemplando

horizontes paridos

por la tarde.

Creen que su corazón

es como una semilla,

que crecerá mañana

con las lluvias de julio,

florecerá en agosto

como revienta el día,

para ser fruto tierno,

y de nuevo semilla…

Al divisar que se alza

polvo desde lo lejos,

les invade el inquieto

sueño de la esperanza,

porque saben que vienen

de la labor, cansados,

campesinos de voces

como de monte y piedra,

y quizás de regalo,

traigan en sus morrales,

el sol, que claro vieron,

cayó en mitad del Valle…

—–o0o—–

Comentarios