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Uno se queda mudo, ante el juego absurdo de los políticos, en el país.

Uno que percibe las actitudes, dobles discursos, afanes falsos de quienes dicen comprender las grandes necesidades del pueblo y aportar su esfuerzo para encontrarle un respiro, no le queda más que desdeñar a quienes equivocaron el rumbo -o quizás nunca estuvieron encauzados-, pero que, a sangre fría, engañan, mienten, y con cinismo se atreven a decir que están actuando por el bien de Sonora, por la grandeza de México.

¿Cómo creer, pues, en aquellos que desde las estructuras privilegiadas de los parlamentos y del Gobierno, con una mano dan y con la otra quitan, buscando no solamente dañar a sus enemigos, sino favorecer a quienes los adulan, sin importarles que en el tropel de herraduras lleno de conveniencias, arrollen a las familias más humildes, las de los trabajadores, las de quienes se afanan no por encontrar lujos y bienestar, sino sobrevivir?

¿Podrán comprender esto, los integrantes de la clase política-empresarial, los prominentes capitanes del dinero, que se cambian de partido con facilidad asombrosa, cuando entienden que el que utilizaban ya no les sirve, como sucedió durante la monarquía de Vicente Fox y su consorte Martha Sahagún, con el cambio de siglas de Diego Hildebrando y Juan Ignacio Zavala (hermanos de Margarita Zavala, quien sueña ser presidenta de México), Lorenzo Servitje Sendra, cabeza del Grupo Bimbo, recientemente fallecido; María Asunción Aramburuzabala Larregui, ex vicepresidenta del Grupo Modelo; o con Enrique Peña Nieto, donde Emilio Ascárraga y Televisa hacen cabeza, en un largo listado de conveniencias y repartos del poder?

Es evidente que hay frialdad en el corazón de la clase política y sus aliados de conveniencias; la que, en realidad, desprecia a los descamisados de México, y se considera, como en la época del Porfiriato, dueña de vidas y haciendas, y no alcanza a percibir que el círculo de la historia, de la presión, del ultraje, de la violencia que ejercen a través de la economía contra las grandes mayorías, podría reventar, inevitablemente.

Hoy, lector, como cuando tenía 20 años y analizaba en mi barrio, junto a mis amigos Fernando Salinas Mora (uno de los fundadores de la Liga Comunista 23 de Septiembre), Alí Sierra, Jesús Antonio Salgado, Leonardo Rivas Martínez, Mario Larrañaga Dosal, Gregorio López Ruiz, Lorenzo Duarte, la situación crítica del país, la persecución implacable contra los jóvenes que leíamos, escribíamos, difundíamos ideas, sigo percibiendo los grandes contrastes que vive la patria, los que lastiman, duelen, como ayer, como siempre

Antes como antes, y ahora como ahora, decía el caudillo yoreme José María Leyva Pérez, Cajeme.

Le saludo, lector.

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