Por qué no funcionan las mesas para la reconstrucción de la paz

116
0
Slider

El año pasado, cuando la vieja normalidad permitía la convivencia sin sana distancia, conversamos un grupo de colegas con un alto funcionario que entre otras cosas, participa en las llamadas Mesas para la Reconstrucción de la Paz.
Abordábamos el tema de la violencia criminal que con altibajos, prevalece y se muestra con crudeza inusual en algunos municipios como Caborca, Guaymas, Empalme, Cajeme y Hermosillo.
Nos comentaba que una de las dificultades para lograr una buena coordinación entre los tres niveles de gobierno, era la desconfianza entre unos y otros de los que en esa mesa participan. 
Lo ilustraba con el caso de una reunión que sostuvieron en Nogales, donde como representante de la sociedad civil fue invitada por el gobierno federal una señora que en aquella fronteriza ciudad había sido procesada por delitos contra la salud y su fama pública la vinculaba a grupos del crimen organizado.
¿Se imaginan diseñar y operar una estrategia antinarcos, al lado de alguien que puede utilizar esa información para alertar a los presuntos?
Sin embargo, la atención a la violencia criminal que se registra a lo largo y ancho del estado es impostergable. Hay municipios que se han convertido en tierra de nadie y los enfrentamientos armados son la constante. La población no merece vivir esa zozobra.
En Cajeme cayeron abatidos dos agentes de la policía municipal en dos días y otros resultaron heridos; desde Caborca llegan escenas y testimonios dramáticos; en Empalme un marino fue acribillado a bordo de una ambulancia y enfrente de los paramédicos; Guaymas cuenta ya más de diez agentes municipales acribillados, y en Hermosillo hay versiones de múltiples ‘levantones’ que no se denuncian.
El reparto de culpas entre los tres niveles de gobierno es una narrativa que debe abandonarse y dejar paso a la verdadera coordinación para atender con eficacia y resultados una ola de violencia que está dañando severamente el tejido social.
Es cierto que estos delitos de alto impacto son materia para el gobierno federal, pero también es cierto que existen las mesas para la reconstrucción de la paz en las que participan el gobierno estatal y los municipales, así como las fuerzas armadas y de allí deben salir las estrategias que pongan un freno al horror.
Pero si en esas mesas prevalece la desconfianza o permean aspectos de corte político partidista, es poco probable que se diseñen y operen estrategias efectivas para bajar los índices delictivos.
Por el bien de todos, urge que se pongan de acuerdo.
II
Un fuerte debate se registra entre militantes y directivos del PAN en Sonora, después de que su Consejo Político Estatal aprobó explorar la posibilidad de ir en alianza con otros partidos, incluyendo el PRI para las elecciones de 2021.
Hay un ala doctrinaria que alega pérdida de identidad en caso de avanzar en esa meta y sostiene, en una posición que ya vimos en los 90, que importa más conservar el partido aunque se pierda la elección. 
Hay, por otra parte, una corriente más pragmática que sostiene la tesis de que en esta coyuntura, lo importante es frenar el avance de Morena, minar su hegemonía recuperando posiciones en el Congreso de la Unión e impedir que llegue a la gubernatura.
“Se trata de México, no del partido”, subrayan.
A la luz de lo ocurrido en Hidalgo y Coahuila, este debate cobra especial relevancia, pues con todo y lo impresentable que para algunos resulte una alianza PRI-PAN, para otros significa una suma que podría plantarle cara al candidato de Morena.
Las elecciones del pasado domingo tiraron el mito de la invencibilidad de Morena y obligan al resto de los partidos a sacar sus propias cuentas a partir de sus realidades en cada estado. 
Para el PAN, uno de los grandes damnificados en los comicios del domingo, ir solo en Sonora podría ponerlos en riesgo de perder hasta el registro y esa es una de las valoraciones que tienen que hacer. El PRI, que fue el gran vencedor en aquellos estados podría correr el riesgo de llenarse de caldo flaco y suponer que le alcanza con una candidatura competitiva como la de Ernesto Gándara, pero si algo mató a Morena el pasado fin de semana fue el exceso de confianza.
Movimiento Ciudadano se encuentra en una situación similar a la del PAN. En las elecciones del domingo apenas alcanzaron el dos por ciento de la votación, lo que indica una atomización del voto hacia los partidos más fuertes. Los ciudadanos, al menos en Coahuila e Hidalgo no le apostaron a la fragmentación del voto, que en Sonora sería el escenario ideal para el triunfo de Morena.
Las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán claves para definir si la tendencia aliancista que está tomando fuerza en Sonora se traduce en esa coalición que en teoría, sumaría los puntos de cada fuerza política.
En días pasados circuló una encuesta de Massive Caller donde se indica que sumadas esas fuerzas, se colocan por encima de Morena.
Ya veremos.
III
Ante la eventualidad de un paro en el transporte público de Hermosillo anunciado para este día, la Dirección del Transporte anunció un operativo emergente en el que participarán más de 500 unidades entre taxis, camiones y unidades de transporte especializado.
El conflicto laboral entre concesionarios del servicio y operadores de las unidades no pudo ser resuelto hasta ayer, y como la principal obligación del gobierno es con los usuarios, se aplicará este operativo que ya ha sido puesto en marcha en otras ocasiones, informó el titular de la Dirección del Transporte, Carlos Morales Buelna.Comentó que la proyección es que las unidades de servicio especializado estarán saliendo en horas pico y el reemplazo de las unidades faltantes se hará con taxis.
También me puedes seguir en Twitter @Chaposoto
Visita www.elzancudo.com.mx 

Comentarios