¿Y si no es Durazo?

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Hay suficientes motivos para pensar que la candidatura de Alfonso Durazo al gobierno de Sonora es una decisión tomada. Nadie ha trabajado más en ella que el propio bavispense, sobre todo en los últimos meses en los que ha intensificado el cabildeo con liderazgos sectoriales del estado.
En Morena ni hay un perfil más competitivo, ni hay alguien a quien el presidente haya ‘destapado’ más que a Alfonso. Nadie, tampoco quisiera hacerle sombra y por su operación como coordinador de la campaña presidencial hace dos años en Sonora, prácticamente todos los liderazgos morenistas, funcionarios, diputados y alcaldes le deben a su dedito el cargo.
La expresión del presidente en su mañanera de ayer, en el sentido de que le insistirá al secretario de Seguridad para que siga a su lado en el gabinete, parece uno más de los divertimientos que suele ejercer AMLO, con presuntas gracejadas y chistoretes que a veces no todos entendemos.
Sin embargo, la sola posibilidad de que el presidente decidiera conservar al de Bavispe a su lado, generó una ola de nerviosismo en los morenistas sonorenses, sobre todo porque la segunda en la fila, de acuerdo a las mediciones hechas hasta ahora, sería la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas.
Pero con todo y que Célida es, de acuerdo a todas las encuestas conocidas, la segunda mejor calificada para competir por la gubernatura, no es un factor de unidad en el partido de la manera en que sí lo es Alfonso Durazo y ella misma lo ha reconocido.
Por otro lado, los resultados electorales de Hidalgo y Coahuila necesariamente cambiaron la perspectiva de las elecciones venideras. Hay un dato irrebatible e insoslayable: cientos de miles de ciudadanos que salieron a votar por Morena en 2018, cambiaron el sentido de su voto y se lo dieron principalmente al PRI.
Y hay varias razones para que eso sucediera, desde el desorden y el conflicto interno; la tribalización del partido y una mala selección de candidatos, hasta la certeza de que los programas clientelares del Bienestar no fueron suficientes para meter votos a las urnas.
Cuando la gente toma del gobierno todos los apoyos que les brinda, pero no vota por sus candidatos, es hora de poner las barbas a remojar. Eso le pasó al PRI y al PAN en el pasado reciente, y eso le pasó en las elecciones del pasado domingo a Morena. 
Se debe reconsiderar también la idea en la que insisten desde el presidente hasta los liderazgos menores en Morena, de que las políticas públicas del gobierno federal son un éxito y concitan una oleada incondicional de apoyos en las urnas. 
Es claro que los casi 90 mil muertos por la pandemia pesan en el ánimo ciudadano, que no evalúa bien la gestión de la contingencia sanitaria, y tampoco de la contingencia económica.
Por si fuera poco, la crisis de inseguridad por el crimen organizado no sólo no ha sido contenida, sino que persiste en todo el país y en muchos estados -entre ellos Sonora-, ha escalado. 
Y este es un punto importante porque el encargado de este tema es precisamente Alfonso Durazo, a quien el propio presidente aludió no hace mucho como su suplente en el gabinete de seguridad.
Si Durazo es candidato, esta será una pesada losa que llevará a cuestas y uno de sus flancos más vulnerables. Si no lo es, el presidente lo conservaría como Secretario, a contrapelo de su tentación militarista de poner en su lugar a un alto mando de las fuerzas armadas. 
La disyuntiva presidencial para el caso Sonora no es, pues, sencilla.
Por muchas razones, las elecciones en Coahuila e Hidalgo no pueden considerarse una tendencia para proyectar resultados en otras entidades, pero sin duda significaron una traqueotomía para el PRI que, en modo tiburón ya olió la sangre y probó que Morena no es invencible.
Sonora es uno de los estados donde la diferencia entre el PRI y Morena aparece remontable. Entre tres y cinco puntos que separan a Alfonso Durazo de Ernesto Gándara anticipan un escenario muy competido, y todavía falta ver qué sucede con los esfuerzos aliancistas de la oposición a la 4T.
El gran problema para Morena en 2021 tiene que ver con su oferta política. En 2018, arrastrados por AMLO vendieron bien la idea del cambio. Pero a dos años de gobierno la única oferta que tienen es la continuidad y habrá de verse si se la compran. Por lo menos en Hidalgo y Coahuila no se la compraron.
Intuyo que Durazo sí será el candidato de Morena, pero si no lo es (duda que sembró el propio presidente), ¿quién le parecería la mejor carta?
Las opciones no son muchas: Célida López, Arturo Bours, Ana Gabriela Guevara entre las más competitivas. Algunos mencionan a Jorge Taddei o a Javier Lamarque pero eso sería entrar al pantanoso terreno de la chunga, donde aparece también el Charro Cantor de Navojoa, cuyo nombre no recuerdo.
II
Desde el inicio de su administración, la gobernadora Claudia Pavlovich se puso como meta recorrer cada año toda la geografía sonorense visitando al menos una vez cada uno de los 72 municipios.
La sexta y última vuelta ya arrancó, y ayer le tocó a Bacanora, Arivechi y Sahuaripa, en la mera sierra alta.
En los tiempos pre pandemia nos tocó acompañarla en algunas de estas giras y, sobre todo en los municipios más alejados de la capital, siempre se registra un ambiente festivo, más si como ha sido en cada caso, nunca llega con las manos vacías.
Esta vez fueron becas, apoyos para internet y capacitación para el trabajo; apoyos para pequeños productores, vivienda, pavimentación, revestimiento de canales, actividades de forestación y paquetes del programa Seguridad Alimentaria.
Inevitable hacer comparaciones, porque en el sexenio anterior, para estas fechas el gobernador ya tenía más de un año encerrado a piedra y lodo, olvidando por completo el contacto ciudadano. Sí, sí hay diferencias.
III
Se tensó el conflicto entre los trabajadores del servicio urbano del transporte y la empresa que lo administra y opera, sin que ninguna de las partes dé su brazo a torcer. 
Por un lado los operadores, afiliados a la CTM se fueron a la huelga argumentando una serie de incumplimientos en materia laboral por parte de la empresa, pero ésta sostiene que tales demandas han sido cumplidas a cabalidad.
La autoridad laboral por su parte, archivó el expediente desconociendo la huelga, y de parte del gobierno del estado se puso en marcha un operativo emergente para suplir las unidades que dejaron de prestar el servicio, con lo que se hubiera afectado a miles de hermosillenses que cotidianamente hacen uso de este servicio.
Al frente del movimiento se encuentra Javier Villarreal Gámez, que desde hace tiempo mantiene una relación tirante con el gobierno estatal y que esta vez ha radicalizado su discurso impulsando una huelga en la que, como siempre, quienes resultan más afectados son los usuarios, si bien se han aminorado las afectaciones al entrar en operación unas 500 unidades entre taxis y transporte especializado.
El del transporte urbano es un tema que tiene décadas siendo materia de conflicto, y casi siempre se agudiza al final de cada sexenio, o en vísperas de procesos electorales.
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